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Roca y el mito del genocidio

Para discutir temas de política local, provincial y nacional

Roca y el mito del genocidio

Notapor Juan José Cresto el Sab Mar 17, 2007 8:35 pm

"Roca y el mito del genocidio"

Por Juan José Cresto
Para LA NACION

Hace poco más de un siglo, el 12 de octubre de 1904, el general Roca entregó al doctor Manuel Quintana los atributos de la presidencia de la República. Había cumplido su segundo mandato, pero su influencia política desde 1880 había transformado el país. La Argentina era una potencia respetada. El general Mitre, ya anciano y verdadero patriarca de la argentinidad, fue a su casa ese mismo día para felicitarlo por su gestión: "Ha cumplido", le dijo parcamente, porque el juramento de su asunción, en 1898 lo había hecho ante el patricio.

Diez años después, el 19 de octubre de 1914, Roca moría en Buenos Aires. Los últimos años los dedicó a organizar su estancia La Larga, levantando casas para su personal, cultivando arboledas y caminos y mejorando su hacienda. Se cumple este año el centenario de su alejamiento del poder y noventa años de su fallecimiento. El país no lo ha recordado suficientemente.

En los últimos tiempos una historiografía carente de toda documentación sostiene que la expedición de Roca de 1879 contra los indios, fue un genocidio. Ello revela supina ignorancia u oculta intereses de reivindicaciones territoriales. El tema indígena es complejo, porque abarca regiones muy diferentes, desde los paisajes andinos atípicos hasta la cuña boscosa del Chaco, con razas que no eran ni son comparables, como los diaguitas, los abipones o los mapuches. En el Sur, los pueblos araucanos procedían de Chile e ingresaron al hoy territorio nacional hacia principios del siglo XVIII, según lo refieren numerosos historiadores de ese país, algunos con carácter reivindicatorio.

La pampa agreste estaba totalmente desierta, con algunos bolsones de pobladores aislados. En la provincia de Buenos Aires se denominaba "poblador del Salado" a quien se instalaba más allá de ese importante río. Sin alambrados, sin títulos de propiedad, salvo antiguas mercedes realengas, o con títulos imprecisos basados en la simple ocupación, el llamado "estanciero" era el ganadero que cuidaba vacas criollas, que no tenían parecido con las de nuestra época, vivía con el cuchillo en la faja y dormía en un rancho que él mismo construía. Su beneficio empresario consistía solamente en la explotación del cuero del vacuno, que canjeaba en la pulpería o en "las casas", o poblado más próximo. Compartía, sí el temor al malón indígena.

Al caer la tarde, hacía recostar a su caballo en el suelo para ver la reacción del animal, cuya sensibilidad le permitía saber si la tierra se movía. En ese caso, sabía que, a lo lejos, los indios galopaban y él debía huir, abandonando todo.

El horror del malón se ha descripto repetidas veces, pero hay que recordar que el indio fue temible cuando aprendió a montar el caballo que trajo el europeo, para robar las vacas que también vinieron con los españoles y venderlas en Chile. También cuando aprendió a usar la cuchilla de hierro, que también obtuvo de la industria del hombre blanco. Los aduares indígenas estaban llenos de cautivas, mujeres blancas a las que se les hacía un tajo profundo en la planta de los pies para impedirles la fuga. Ellas tenían que soportar la indignación y el odio de las mujeres indias de la tribu.

La historia argentina está llena de historias de pequeños y de muy grandes malones a lo largo de los siglos XVIII y XIX, hasta la decisiva ocupación de desierto por Roca. La política de ocupación no se inicia con este exitoso militar, sino que continúa desde los primeros gobiernos patrios. Rosas hizo una expedición contundente, pero después de Caseros las tribus se alinearon, unas con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y otras con el de la Confederación, participando en la política partidista.

Mitre quiso erradicar el delito en las pampas y no lo pudo lograr por tener que dedicar sus esfuerzos a la guerra del Paraguay. Sarmiento sufrió grandes malones y la batalla de San Carlos de Bolivar es un verdadero hito de la historia. Avellaneda, que soportó una grave crisis financiera internacional, tuvo una política de ocupación a través de su ministro Adolfo Alsina, quien hizo construir una larga zanja de más de cuatrocientos kilómetros para evitar los malones, en una guerra defensiva sin mayores resultados. Finalmente, Roca, que conocía el desierto, organizó una expedición ocupacional decisiva. Este joven general había ganado todos sus ascensos, uno tras otro, en los campos de batalla.

¿Estaba Roca ocupando tierras de indios? La respuesta es categóricamente negativa. Esas tierras desiertas comienzan a ser ocupadas con las expediciones pobladoras de la España colonizadora del siglo XVI que, repetimos, trajeron el caballo y la vaca. Los indios iniciaron su ocupación 180 años después.

Los indígenas americanos precolombinos estaban radicados en mínimas parcelas de territorio y aprovecharon los descubrimientos, invenciones, ingreso de animales antes desconocidos y la tecnología del blanco para su expansión territorial.

Pero existen algunas consideraciones que hay que sopesar: la expedición debe adjudicarse al gobierno del presidente Avellaneda, quien designó para comandarla a su ministro de guerra, el general Julio Argentino Roca, en estricto cumplimiento de la ley del 25 de agosto de 1867, demorada doce años por las dificultades políticas y económicas del país. "La presencia del indio -decía la ley- impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar." Para financiar la expedición se cuadriculó la pampa en parcelas de 10.000 hectáreas y se emitieron títulos por la suma de 400 pesos fuertes cada uno, que se vendieron en la Bolsa de Comercio. Aunque prohibieron la adquisición de dos o más parcelas contiguas, esta venta fue la base de muchas de las fortunas argentinas.

La ley, la expedición y la organización fueron discutidas en el Congreso y votadas democráticamente. Todo el país, toda la población de la Nación, quería terminar con este oprobio, desde el Congreso y los gobiernos provinciales hasta los periódicos, sin excepción.

Roca organizó la expedición y a ella se incorporaron no solamente cuerpos militares, sino también periodistas, hombres de ciencia y funcionarios. El periodista Remigio Lupo la integró como corresponsal del diario La Prensa y remitió sus crónicas. Monseñor Antonio Espinosa publicó su diario, con noticias muy valiosas de todo lo mucho que vio, pero también escribieron hombres de ciencia, como los doctores Adolfo Doering y Pablo Lorenz, y naturalistas, como Niederlein y Schultz, que estudiaron la flora, la fauna y las condiciones del suelo.

Acompañaron también enfermeros y auxiliares. Los indios prisioneros y los niños, mujeres y ancianos fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a diversos hospitales de la muy precaria Buenos Aires de esos días.

Ahora bien: ¿puede creerse que toda estas personas y otras que siguieron paso a paso la expedición pueden ser cómplices de silencio en caso de genocidio? ¿Se concibe un secreto de cinco mil personas? ¿Lo hubiera permitido un humanista como el presidente Avellaneda? La única realidad es que la llanura pampeana quedó libre de malones y que a los indígenas se les asignaron grandes reservas, si bien es cierto que individuos inescrupulosos les cercenaron posteriormente muchas de sus parcelas con supuestos derechos, actitud reprobable, sin duda, que forma parte de litigios del derecho civil.

Por otra parte, mencionar al indio como tal es un insulto. ¿Por qué indio? El es, simplemente, un argentino entre treinta y siete millones de habitantes, con los mismos derechos y obligaciones que todos. No merece ningún tratamiento especial ni más derechos que otros, pero tampoco ninguna tacha que lo invalide, que lo relegue o que lo menoscabe, porque tiene también todas las prerrogativas constitucionales. Es nuestro conciudadano y, por lo tanto, nuestro hermano. Merece y tiene todo nuestro fraterno afecto. No más, no menos. Lo contrario es indigno y discriminatorio.

Lo que se quiso hacer y efectivamente se hizo fue concluir con los asaltos a pueblos indefensos y poner la tierra fértil a disposición de la población para ser trabajada. En efecto, en menos de 25 años a la Argentina se la llamaba "la canasta de pan del mundo".

El 12 de octubre de 1880, Roca juró como presidente de la República, por haber vencido a Tejedor en las elecciones. Hizo un gobierno histórico: concluyó el tratado de límites con Chile, en 1881; desarrolló la instrucción pública; construyó escuelas; extendió los ferrocarriles. Los inmigrantes agricultores comenzaron a agruparse en colonias. Se estibaron miles de bolsas de trigo en las estaciones.

El pedestal de la gloria de Roca está en sus dos gobiernos y en su orientación política, mucho más que en la ocupación del desierto, pero ésta es un timbre de honor de su biografía. Con el tiempo, a través de personas que no han leído específicamente sobre el tema o que tienen otros intereses, se ha creado una fábula que gente de buena fe la ha creído, porque así se elaboran los mitos que después parecen "verdades reveladas" de valor teológico. Felizmente, cualquier serio investigador de historia, cualquier estudioso del pasado que se documente, se preguntará azorado: ¿qué genocidio?

El autor es director del Museo Histórico Nacional y presidente de la Academia Argentina de la Historia.

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/656498
Juan José Cresto
 

Batalla de San Carlos (de Bolivar), el comienzo del fin

Notapor Sebastián Miranda el Dom Mar 18, 2007 3:51 am

Batalla de San Carlos (de Bolivar), el comienzo del fin

Por Sebastián Miranda
Licenciado en Historia.

El 8 de marzo de 1872 las fuerzas del Ejército Argentino dirigidas por el General Rivas y el Coronel Boerr derrotaron a más de 3. 500 indígenas mandados por el cacique chileno Juan Calfucurá marcando así el inicio del fin de un reinado de terror que por más de 20 años asoló las poblaciones de la campaña argentina.

Introducción

Desde la llegada de los españoles al actual territorio argentino las diversas tribus indígenas que lo habitaban ejercieron una fuerte resistencia al avance del hombre blanco, lo que motivó que continuamente se produjeran enfrentamientos entre las partes en conflicto. Producida la Revolución de Mayo, los primeros gobiernos patrios debieron realizar negociaciones con los naturales con el fin de evitar que éstos llevaran a cabo ataques contra las poblaciones de la frontera, a pesar de ello y aprovechando que las fuerzas militares debían ser empleadas en las guerras por la independencia, voroganos, ranqueles, pampas y araucanos continuamente asolaban las estancias y poblaciones del sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza.

Con el fin de terminar con las depredaciones el gobernador bonaerense Martín Rodríguez efectuó dos campañas en 1823 y 1824 que no dieron los resultados esperados debido a la falta de tácticas adecuadas; mejor suerte tuvieron las realizadas por el coronel Rauch en 1826 y 1827 que junto con los tratados de paz firmados por el entonces coronel Juan Manuel de Rosas lograron mantener la frontera en relativa paz. En esos momentos el interés por lograr este propósito era mayor que nunca debido al peligro que se corría por estar desarrollándose la guerra contra el Brasil, no debe olvidarse que uno de los propósitos de la desastrosa incursión imperial a Carmen de Patagones había tenido como principal objetivo el establecimiento de una alianza con las tribus locales para abrir un segundo frente de batalla a nuestro país.

En 1833, Juan Manuel de Rosas realizó la primera gran campaña para pacificar la frontera, logrando mediante una combinación de tratados de paz y acciones militares neutralizar a los salvajes y mantenerlos en relativa inacción hasta 1852. La frontera avanzó hasta el río Colorado. Con su caída el 3 de febrero del citado año, los indígenas reiniciaron los ataques asolando la campaña y dando inicio a una etapa durante la cual las fuerzas nacionales sufrieron continuas derrotas y la frontera fue devastada. A las malas tácticas y a la falta de medios se sumaron los continuos problemas internos y externos, las luchas entre liberales y federales, la guerra con el Paraguay y las tensiones con Chile y Brasil, que hábilmente fueron explotados por los indígenas en su favor. Esto fue posible por la presencia de un cacique chileno que fue capaz de utilizar todas estas circunstancias en su propio beneficio: Juan Calfucurá.

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Cacique Juan Calfucurá



Calfucurá y la confederación de tribus

En 1835, una caravana de unos 200 indios araucanos llegados de Chile se presentó a comerciar, como era habitual al menos una vez al año, con la tribu vorogana de Salinas Grandes (actual provincia de La Pampa). En el momento en que debían iniciarse los festejos por la reunión, los araucanos atacaron a sus parientes y en medio de un infernal griterío degollaron a los caciques Rondeau, Melin, Venancio, Alun, Callvuquirque y a muchos capitanejos y ancianos. Por primera vez se escuchó en las pampas el nombre del cacique Juan Calfucurá que comandaba a los chilenos. Inmediatamente procedió a ejecutar a otros caciques de tribus vecinas y a buscar la alianza con las mismas una vez "decapitadas". Fue así como atrajo a voroganos, pampas, ranqueles y araucanos y [b]en pocos años formó una enorme confederación con la que dominó rápidamente el sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba San Luis, Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Neuquén y Río Negro teniendo como centro Salinas Grandes. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas firmó una serie de pactos por los cuales, a cambio de vacas, yeguas, bebidas, azúcar, yerba y tabaco, se abstenía de atacar la frontera, con lo cual la misma pudo mantenerse en relativa seguridad, pero aunque los malones disminuyeron no cesaron completamente. Derrocado Rosas el 3 de febrero de 1852, Calfucurá (calfú azul, curá piedra) dio una muestra de la nueva etapa que comenzaba en la trágica historia de la lucha contra el indio al atacar al día siguiente Bahía Blanca con 5.000 guerreros. La línea de frontera retrocedió hasta la existente en 1826 y todo lo ganado en la campaña de 1833 se perdió.

El 13 de febrero de 1855 arrasó el poblado de Azul con una fuerza de 5.000 lanceros asesinando a 300 personas, cautivando 150 familias y robando 60.000 cabezas de ganado pero esto sólo era el principio. En septiembre del mismo año el comandante Nicolás Otamendi murió junto a 125 de sus hombres en un combate contra los indígenas en la estancia de San Antonio de Iraola. Ocho días después Yanquetruz, subordinado del cacique chileno, al frente de 3.000 guerreros asoló Tandil. Mientras tanto, Calfucurá saqueó la población de Puntas de Arroyo Tapalqué. Ante tanta destrucción, Mitre organizó un ejército al que llamó "Ejército de Operaciones del Sur" que constaba de unos 3.000 hombres y 12 piezas de artillería poniendo al frente al General Manuel Hornos. El 29 de octubre las fuerzas nacionales fueron atraídas por Calfucurá hacia una zona llana y fangosa llamada San Jacinto ubicada entre las sierras de ese nombre y el Arroyo Tapalqué donde la caballería argentina casi no podía moverse. Las fuerzas de Hornos fueron atacadas desde todas direcciones y sufrieron una terrible derrota quedando muertos sobre el campo de batalla 18 jefes y oficiales y 250 soldados, además 280 resultaron heridos y se perdieron numerosas armas, pertrechos y municiones. Aprovechando la victoria, los naturales continuaron los malones sobre las ahora indefensas poblaciones de Cabo Corrientes, Azul, Tandil, Cruz de Guerra, Junín, Melincué, Olavarría, Alvear, Bragado y Bahía Blanca. El ganado robado era en parte utilizado por los indios para propio consumo pero en su gran mayoría se llevaba a Chile donde era vendido a los estancieros locales que luego a su vez lo comercializaban en Europa.

A pesar del desastre, los coroneles Conesa, Granada y Paunero lograron infligir algunas derrotas a los indígenas. La separación de Buenos Aires de la Confederación Argentina y más tarde las guerras civiles y con el Paraguay aumentaron la vulnerabilidad de la frontera. Esto obligó al gobierno argentino a celebrar humillantes tratados de paz por los cuales a cambio de alimentos, mantas, ganado y vicios (yerba, tabaco, alcohol) Calfucurá no atacaría la frontera, aunque los malones continuaron.

El 5 de marzo de 1872, rompiendo el tratado de paz firmado con el gobierno del entonces presidente D. F. Sarmiento, el cacique chileno al frente de 3.500 guerreros cayó sobre los partidos de Alvear, 25 de Mayo y 9 de Julio asesinando a 300 pobladores, cautivando a 500 y robando 200.000 cabezas de ganado. Para que el lector tenga una idea de la magnitud de las fuerzas empleadas en estas invasiones debe tener en cuenta, usándolo como punto de comparación, que el Ejército de los Andes apenas superó los 5.000 efectivos. Cuando el grueso de los salvajes se retiraban con el botín fueron interceptados por las tropas de Rivas y Boerr en las proximidades del fortín de San Carlos (actual Bolívar), generándose la batalla que nos ocupa tratar.

Las fuerzas opuestas

a) El Ejército Argentino

La composición de las fuerzas nacionales que intervinieron en San Carlos presenta varias particularidades. En primer lugar la misma era bastante heterogénea, estando formadas por regulares, guardias nacionales, vecinos e indios amigos, curiosamente estos últimos integraron el grueso de las mismas. La razón para esta diversidad estuvo dada por el hecho de que la invasión no era esperada y Rivas debió echar mano rápidamente de cuanto efectivo tenía disponible para impedir que los naturales se retiraran impunemente tras los saqueos. Tras la apresurada convocatoria que motivó que varios de los contingentes pudieran concentrarse, como veremos más adelante, gracias a repetidas marchas forzadas, la fuerza nacional quedó conformada de la siguiente manera:

· Batallón de Infantería de Línea Nº 5, con 95 hombres y una pieza de artillería al mando del Teniente Coronel Nicolás Levalle.

· Batallón de Infantería de Línea Nº 2 con 170 hombres con el Sargento Mayor Pablo Asies al frente.

· Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea con 50 hombres a cargo del Mayor Echichury y Plaza.

· Regimiento Nº 9 de Caballería de Línea con 50 hombres al mando del Teniente Coronel Pedro Palavecino.

· Guardias Nacionales de 9 de Julio bajo el comando del Capitán Núñez con 150 hombres.

· Guardias Nacionales de Costa Sud dirigidos por el Teniente Coronel Francisco Leyría con 170 hombres, 800 guerreros de la Tribu aliada del Cacique General Cipriano Catriel con 800 guerreros.

· Tribu amiga del Cacique General Coliqueo con 140 guerreros.


· A estos efectivos hay que sumar los del servicio sanitario de las fronteras oeste y sur dirigidos por los cirujanos Juan M. Franceschi y Eduardo Herter, respectivamente.

· En total 1.525 hombres aproximadamente: 165 infantes de línea, 100 hombres de caballería, 320 Guardias Nacionales y 940 indios aliados.

En cuanto al equipamiento de los mismos era variado. La Infantería llevaba las carabinas Merrol a fulminante y Rayada a fulminante, sable bayoneta y machetes. La Caballería estaba provista con carabinas rayada y lisa a fulminante, sables y lanzas. Los indios amigos portaban lanzas, cuchillos, boleadoras y algunas carabinas.

Tanto la Infantería como la Caballería llevaban chaquetas de brin, pantalones del mismo material y kepís. El primer arma calzaba botas o pantorrilleras de cuero con botín y la segunda botas. La vestimenta de los Guardias Nacionales era provista por los medios de cada uno de sus integrantes por lo que era muy heterogénea. Los indios amigos tenían un vestuario rudimentario que variaba según las posibilidades y posición social del propietario del mismo. La calidad de las caballadas a disposición de las fuerzas nacionales era en general buena, pero la agotadora marcha hasta San Carlos hizo que los animales se fatigaran excesivamente teniendo este hecho especial influencia para el desarrollo de las operaciones finales de la batalla.

b) Ejército de Calfucurá

En total, el cacique chileno logró concentrar en San Carlos alrededor de 3.500 guerreros bajo su mando supremo. En el momento de la batalla los dividió en cuatro grupos, tres de ellos con 1.000 hombres cada uno al frente de los Caciques Renquecurá, Catricurá y Manuel Namuncurá y el cuarto con 500 con Mariano Rosas que actuó como reserva. Todos montaban a caballo siendo la calidad de los mismos excelente, como era común entre los indios.

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Cacique Manuel Namuncurá


El armamento era bastante rudimentario, la lanza era el arma más usual, hecha en general con caña tacuara elegida por su flexibilidad, la punta de las mismas podía ser de piedra o metal. Otras armas de uso generalizado eran las boleadoras, utilizadas para enredar las patas del caballo del rival o para golpear al oponente con ellas en el combate cuerpo a cuerpo. También se utilizaban cuchillos de diversos materiales.

La vestimenta dependía de las posibilidades del usuario aunque en general era pobre, andando semidesnudos cubriéndose con algunas pieles y una vincha para sujetarse la larga cabellera. Sobre el lomo de los caballos se ponía una manta o jerga para protegerlo. Como puede verse el equipamiento de los indígenas era sumamente liviano lo que les daba una gran agilidad sobre todo para escapar ya que en general evitaban el combate salvo que consideraran que eran superiores al enemigo.

La aproximación a San Carlos

Calfucurá concentró sus fuerzas en Salinas Grandes y se movió hacia 9 de Julio, recorriendo aproximadamente unos 300 kilómetros en 5 días, pasando el día 5 de marzo la línea defensiva por la zona ubicada entre los fortines Quemhuimn y San Carlos. Enseguida saqueó los partidos de 25 de Mayo, Alvear y 9 de Julio, tras lo cual retrocedió hacia el lugar por donde había penetrado la línea defensiva llevando consigo el botín consistente en ganado, cautivos y todo tipo de objetos producto del robo.

El 5 de marzo a las 2 p.m. en 9 de Julio camino hacia Buenos Aires, el jefe de la frontera Oeste, Coronel Juan C. Boerr fue informado por el Capitán de Guardias Nacionales Núñez de la invasión de Calfucurá. Inmediatamente ordenó al citado Capitán la movilización de sus fuerzas, también giró órdenes para que el Cacique General Coliqueo ubicado en 9 de Julio se le incorporara por el lado de Quemhuimn y para que el Teniente Coronel Nicolás Levalle que estaba en el fuerte General Paz hiciera lo mismo. A la vez se pidió apoyo los jefes de la fronteras Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe, Coronel Francisco Borges, y Sur, Costa Sur y Bahía Blanca General Ignacio Rivas.

A las 2.30 p.m. de ese día, el Cnl. Boerr inició la marcha hacia la laguna del Curá con unos 100 Guardias Nacionales pero al enterarse de que los indios del cacique Raninqueo se habían plegado a los rebeldes modificó la dirección y se dirigió al fuerte General Paz buscando la incorporación de Levalle y Coliqueo. Allí llegó a las diez de la noche recibiendo la noticia de que los salvajes se encontraban en la laguna Verde en número aproximado a los 3.000. Al no llegar los refuerzos de la División Norte y ante el peligro de que los indios escaparan, el Cnel. Boerr decidió marchar hacia San Carlos con los Guardias Nacionales y los hombres de Coliqueo, ya incorporado, para cortar la retirada a Calfucurá. Partió el 6 de marzo a las 9 p.m. Al día siguiente, a las 9 a.m. llegó a San Carlos donde se le unió el Teniente Coronel Levalle con las fuerzas que había podido reunir procedentes de los fortines de la frontera Oeste. Durante el trayecto hacia el punto de reunión, Boerr debió enfrentar la dura resistencia ejercida por las avanzadas de Calfucurá. Mientras tanto el General Ignacio Rivas avanzaba a marcha forzada desde Azul para incorporársele con 390 soldados y 800 indios del Cacique Catriel. Rivas había partido desde Azul el 6 de marzo a las 2 a.m., llegando a San Carlos tras una marcha agotadora el día 8 a la madrugada, inmediatamente asumió el comando de las fuerzas nacionales. El Coronel Francisco Borges a la vez movilizó a sus hombres pero éstos llegarían recién a la tarde del día 8, cuando la batalla había concluido.

El 8 de marzo a las 7 de mañana Rivas fue informado por el Sargento Mayor Santos Plaza, jefe de la descubierta, que la indiada de Calfucurá se movía. El comandante dispuso inmediatamente la partida de sus efectivos para interceptar a los salvajes. Las fuerzas nacionales quedaron organizadas en tres columnas de la siguiente manera: a la derecha el Cacique General Cipriano Catriel con 800 guerreros, en el centro el Mayor Asies con el Batallón Nº 2 de Infantería de Línea de 170 hombres junto con 50 del Regimiento Nº 9 de Caballería al mando del Teniente Coronel Palavecino. Finalmente el ala izquierda quedó conformada por el Batallón Nº 5 de Infantería de Línea al mando del Teniente Coronel Levalle con 100 plazas, 140 lanceros del Cacique General Coliqueo, 80 Guardias Nacionales de 9 de Julio y 70 vecinos protegidos por 50 hombres del Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea, toda el ala era dirigida por el Coronel Boerr. La retaguardia fue cubierta por el teniente Coronel Leyría con 140 Guardias Nacionales y 40 indios amigos. Ante la proximidad del enemigo Rivas ordenó al Teniente Coronel Palavecino del Regimiento de Caballería Nº 9 que con sus tropas y 200 guerreros se constituyera en vanguardia de la división (ver gráfico fase I). Ante la inminente batalla, las fuerzas marchaban listas para enfrentarse a la indiada de Calfucurá en cuanto ésta se presentara, medida que resultó de lo más acertada.

La batalla

Palavecino que marchaba con la vanguardia a 3 kilómetros del cuerpo principal informó que los indígenas se aproximaban con fuerzas considerables por lo que Rivas ordenó al Coronel Ocampo que dirigía la columna del centro ubicarse con sus hombres a la izquierda de los de Palavecino. Entre tanto el Coronel Boerr ocupó la extrema izquierda y los guerreros de Catriel la derecha (ver gráfico fase II).

Calfucurá organizó su ejército en cuatro grupos: el Cacique Renquecurá con 1.000 guerreros formó el ala izquierda, Catricurá con otros tantos se ubicó en el centro (indios de Salinas y Pincén), Manuel Namuncurá con 1.000 más formó la derecha (araucanos) y finalmente Mariano Rosas con 500 ranquelinos quedó como reserva.

Calfucurá arengó a sus tropas e hizo desmontar a parte de sus hombres con el fin de utilizar las mejores caballadas para atacar al ejército nacional por los flancos. A continuación el ala derecha y el centro del chileno cargaron contra las fuerzas argentinas que respondieron echando pie a tierra y disparando sus armas contra la indiada que a pesar de las bajas se aproximó produciéndose un durísimo combate cuerpo a cuerpo. La falta de entusiasmo de las cargas de la indiada del Cacique General Coliqueo en el ala izquierda de Boerr permitieron que el enemigo les arrebatara la caballada, ante lo crítico de la situación Rivas ordenó a la reserva del Teniente Coronel Leyría reforzar dicha ala (ver gráfico fase III).

En la derecha nacional Catriel hizo desmontar a la mitad de sus hombres, su indiada realizó las cargas sin decisión, fingiéndose vencidas. El valiente Cipriano solicitó a Rivas su escolta personal para colocarse a retaguardia de su propia indiada y fusilar a los que intentasen desertar con lo que permitió mantener firme este sector. Poniéndose él mismo al frente de sus hombres realizó una impetuosa carga contra la indiada de Renquecurá logrando rechazarla. A media hora de comenzado el combate el resultado del mismo era dudoso, las fuerzas de Calfucurá cargaban continuamente sobre los flancos nacionales siendo rechazados en todas las oportunidades; a medida que el tiempo pasaba los salvajes iban internando el ganado robado en el desierto por lo que Rivas decidió definir la batalla. A tal fin ordenó a Ocampo, Boerr, Coliqueo y Leyría que rompieran el cerco cargando contra el enemigo.

El Batallón Nº 2 de Infantería de Línea abrió un intenso fuego contra la derecha enemiga a la vez que las fuerzas de Leyría, Coliqueo y Catriel dirigidas personalmente por el General Rivas realizaban una impresionante serie de cargas que rompieron las líneas enemigas comenzando el desbande de las fuerzas de Calfucurá. También Boerr con sus tropas reorganizadas se les unió contribuyendo con eficacia a la derrota de los salvajes. Rota la línea de batalla enemiga y desmoralizados los indios, Rivas comenzó la persecución que se extendió por unas 14 leguas completando de esta manera la completa dispersión del enemigo. La misma no pudo prolongarse más debido al cansancio de la propia caballada, el polvo, la falta de agua y el calor del día.

Las consecuencias de la batalla

Al culminar la batalla quedaron sobre el campo 200 guerreros de Calfucurá muertos y numerosos heridos. Las fuerzas nacionales tuvieron 35 muertos y 20 heridos.
El cacique chileno que por más de 20 años había asolado impunemente la campaña argentina había sido escarmentado y se retiraba a Salinas Grandes a curarse las heridas
. La rapidez con la que reaccionaron Boerr y Rivas ante la invasión para cortar la retirada de los salvajes, la velocidad con que se efectuaron las marchas forzadas, el valor de las fuerzas nacionales e indios amigos y el coraje y acertadas tácticas de Rivas en el momento clave del combate permitieron la victoria que marcó el inicio del fin de la confederación de tribus creada por Calfucurá. El 4 de junio del año siguiente éste murió con casi 100 años de edad en Salinas Grandes, su testamento decía: "No entregar Carhué al huinca", lo que señalaba que aún quedaba una dura lucha por delante. Tras su muerte comenzó la disgregación de su confederación, el reinado de terror del cacique araucano tocaba sus horas finales y las campañas de Alsina y Roca terminarían para siempre con el peligro del malón afirmando la soberanía argentina en las tierras del sur.



Bibliografía

Ramírez Juárez, Evaristo. Teniente Coronel: La Estupenda Conquista, segunda edición, Buenos Aires, Plus Ultra, 1968.
Piccinali, Héctor Juan. Coronel: Vida del Teniente General Nicolás Levalle, Buenos Aires, Círculo Militar, 1982. Biblioteca del Oficial, vol 708.
Prado, Manuel. Comandante: La Guerra al Malón, Buenos Aires, Xanadu, 1976.
Serres Güiraldes, Alfredo, M: La Estrategia del General Roca, Buenos Aires, Pleamar, 1979.
Walther, Juan Carlos: La Conquista del Desierto, cuarta edición, Buenos Aires, EUDEBA, 1980.
Zeballos, Estanislao. S: Callvucurá. Relmú. Painé, Buenos Aires, El Elefante Blanco, 1989.
Zeballos, Estanislao. S: La Conquista de las 15.000 leguas, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986.
Zeballos, Estanislao. S: Viaje al País de los Araucanos, Buenos Aires, Solar, 1994.
Sebastián Miranda
 

CACIQUES

Notapor Invitado el Dom Mar 18, 2007 6:49 am

CALFUCURÁ, JUAN
Cacique araucano chileno que entró a nuestro territorio por el año 1830 en carácter de invasor y se instaló en las Salinas Grandes cercano a un lugar llamado Massallé (actual Provincia de La Pampa, muy cerca del límite con la Provincia de Buenos Aires, a la altura de Carhué) y pidió asilo y protección a otro cacique araucano conocido como Mariano Rondeau que era el principal jefe de la nación borogana.
Dado los hábitos belicosos de Cufulcurá, que participaba en malones y asaltos sobre las tierras de los cristianos, hubo discrepancias con el cacique Rondeau que vivía en paz y amistad con los cristianos, por cuanto en 1833 había participado de la columna expedicionaria de Rosas como auxiliar de la misma , para pacificar a los ranqueles.
El 13 de agosto de 1834, Cafulcurá con la cooperación de otros caciques araucanos, asesina en un parlamento al Jefe Borogano Rondeau y a varios de sus lugartenientes que se negaban a participar en malones contra el cristiano. Quienes no mueren son reducidos a prisión y Calfucurá se hace proclamar Emperador de la Pampa y adopta el grado de general, dando nacimiento a un gobierno indígena y a una dinastía que recién en el año 1884, sería derrotada como poder político entre los aborígenes.
Cafulcurá se antepone el nombre de Juan y manda a confeccionar un sello con la siguiente leyenda: "General Juan Cafulcurá-Salinas Grandes", con el cual sella toda correspondencia oficial.
También designa un ministro que efectúa las veces de secretario, leguaraz y confidente, llamado Manuel Acosta o Manuel Freyre, de origen chileno, muy inteligente, taimado y cruel. La influencia de Acosta sobre Cafulcurá es decisiva, dado que el cacique no sabía leer ni escribir. Para afianzar su dominio político y militar sobre las demás tribus del desierto Cafulcurá hace cruzar la cordillera a numerosos caciques araucanos de su confianza, quienes entran a territorio argentino al frente de sus nutridos escuadrones de lanceros. Entre estos caciques se encontraban hombres como Mayquín cuyo nombre equivale al envidioso, cruel y valiente guerrero y junto con éste, los caciques Quillapán Calkvucoy, Mari-hual y Calvuén.
Con estas aguerridas fuerzas, Cafulcurá unifica por las buenas y las malas, todas las tribus indígenas dispersadas en el vasto territorio de la llanura pampeana que abarca de la cordillera al Atlántico y de la Patagonia hasta el sur de Córdoba y Santa Fe.
Para este tiempo y luego en años posteriores, las naciones indígenas piensan constituir una Confederación Indígena Americana que agrupan a todas las parcialidades aborígenes del continente, pero la carencia de comunicaciones, los intereses dispares, la falta de instrucción, la barbarie en que vivían muchos de ellos, tornan imposibles esos planes.
En realidad Juan Cafulcará, alentaban ideas de un gran imperio que sólo puede mantener su vida y unos escasos años a través de su hijo Namancurá. El día 14 de junio de 1873, Calfucurá, el gran jefe indio, soberano de Salinas Grandes, moría casi centenario en sus toldos de Chiloé, al oeste de Salinas, repitiéndole como una alucinación a su hijo Manuel Namuncará: "no entregar Carhué al Huinca". Poco tiempo antes de morir había luchad en San Carlos de Bolivar contra las fuerzas militares, en un combate de épicas resonancias, donde el triunfo casi estuvo de su lado, a pesar que debió ser ayudado a montar su caballo, porque sus casi cien años ya le impedían hacerlo.


NAMUNCURÁ, MANUEL
Cacique principal de origen araucano chileno, hijo de Juan Cafulcurá, llamado el Emperador de Salinas Grandes. Heredó el mandato total de su padre, al morir este guerrero casi centenario el 14 de junio de 1873. La traducción de su nombre significa pie de piedra y era sobrino del cacique Reuque-Curá, un araucano chileno afincado en Neuquén que casi sobrepasaba a Cafulcurá en número de guerreros.
Namuncurá vivió en el paraje llamado Chiloé, cerca de las Salinas Grandes, entre los años 1830-1835. Las tribus de Manuel Namuncurá eran de origen pampa y ranquel y se integraban en el año 1873, con la cantidad de 25 caciques, 100 capitanejos y más de 2500 guerreros valerosos y arrogantes.
Si la situación de tensión en la frontera no había aflojado en ningún momento después de la muerte de Calfucurá, la gota que colmó el vaso fue la decisión de Alsina de enviar una comisión a hacer un estudio topográfico de los campos de Guaminí, Carhué y Puán, para adelantar hasta allí los fuertes.
Carhué era el punto codiciado, la clave. Ya lo había previsto Calfucurá, moribundo (y la leyenda quiere que sean sus últimas palabras): "No abandonen Carhué al huinca".
Conocedor de todos estos movimientos, en una carta enviada al jefe de Bahía Blanca, en noviembre de 1875 Namuncurá es firme en suposición:
"He tenido instrucciones de que el superior gobierno dispone mandar una comisión de ingenieros a examinar la naturaleza de Carhué y por este incidente puse un poco de atención comunicándole a todos mis caciques y capitanes, en donde juntamente conmigo nos parece mal esta disposición que hace por parte del superior gobierno llamando la atención de este incidente, reconocemos que, como todavía no nos hemos dado la mano derecha para quedar definidos los arreglos de paces, se ordena una disposición que agrava a nuestro estado de los indios quitarnos el campo del Carhué sin haberse vendido, dicho campo se halla de esta parte de la línea de fortines ocupado de hacienda, en que se agrava el mal de nuesfro trabajo de la boleadoras, siendo como heredero de mi finado padre, que tanto ha trabajado en tiempo de la Independencia, ha peleado en contra de los indios que no querían ser amigos con los cristianos, estableciendo sus posiciones en los campos que ha sabido defender y, por ser campos heredados, los defiendo como a el Carhué, Arroyo Sur, Arroyo del Venado y del Guaminí y Arroyo Corto y del Pescado, Arroyo del Sauce, que anterior los defendía mi finado padre, y por esta causa se ofrece dar alguna comunicación de esta observación, comunicándole que he soñado que los cristianos me quitaban el campo. Si en caso estos campos que defiendo me los sacan entonces me meteré entre los cristianos y haré grandes daños y sabremos quién podrá más."
La amenaza de Namuncurá habrá de cumplirse y será terrible. Dando origen a lo que fue el formidable malón grande de fines de 1875.
En la Navidad de diciembre de 1875, Azul, Olavarría y otros departamentos vecinos son asolados por un malón que llega hasta Benito Juárez, Tapalqué, que se llama el Malón Grande por su magnitud. Los indios permanecen 12 o 13 días en la zona del Azul saqueando estancias, quemando y tomando cautivos, y Namuncurá logra que Juan José Catriel, que es el cacique porque a Cipriano lo asesinaron en noviembre del `74, se subleve contra el gobierno -en ese momento era presidente Avellaneda.
Las cifras hablan de 5.000 lanzas que se llevaron 300.000 cabezas de ganado, 500 cautivos y dejaron 200 muertos. El fuego, el saqueo y el degüello fue la feroz respuesta de Namuncurá a los planes del gobierno. El último contraste que tuvo este malón fue el combate en la Laguna Paragüil -actual partido de General Lamadrid. Se enfrentaron 3.000 indios acaudillados por Namuncurá, Catriel y Pincén con el Tte. Cnel. Levalle que marchó al encuentro y bajo una densa niebla se libró el enfrentamiento. Peleando cuerpo a cuerpo. Cinco horas después y cuando se despeja la niebla, se comprueba que los indios, numéricamente muy superiores, rodean a las fuerzas de Levalle. La difícil situación pudo ser salvada por la reserva de Levalle (Regimiento 1º de Caballería), al mando del Coronel Maldonado, que cargando contra los indios, los lancea, matando a muchos, en tanto que los demás huyen dejando hacienda robada.
En abril de 1876 las fuerzas del coronel Levalle ocupaban Carhué, para siempre.
Hacia el año 1877, varios caciques cansados de persecuciones y matanzas, se entregan, entre ellos Tripailao y Manuel Grande que lo hacen en Carhué. Namuncurá queda solo con 1000 guerreros armados de lanza y cuchillo, contra las fuerzas nacionales que los ametrallan con grandes krupp y fusiles de repetición. Para esos tiempos el Gran Imperio de las Pampas ya se ha derrumbado.
En 1878/79 tiene lugar la Campaña del Desierto comandada por el Gral. Roca.
El cacique Namuncurá se entrega finalmente en la localidad neuquina de Ñorquín un 24 de marzo de 1884.

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Un hijo de Namuncurá y nieto de Calfucurá, llamado Ceferino, alcanza notoriedad al convertirse a la religión católica y pasar a Buenos Aires a estudiar.



PINCÉN
Cacique pampa que operaba a las ordenes del araucano chileno Cafulcurá, pero a la muerte de este jefe indígena, se independizó; raras veces escuchaba los pedidos de Namuncurá, en su carácter de heredero de la Confesión Salinera.
Vivió muchos años en las cercanías de la laguna de Malalcó, aproximadamente a unos 50 kilómetros de Trenque-Lauquen. Pincén o Pinthén como en ocasiones le llamaban, tenia tan solo 150 guerreros, pero debido a su prestigio y audacia muchos caciques y capitanejos se ponían a sus ordenes para maloquearen tierras del criollo argentino. Con sus aliados, Pincén llegaba a las 600 lanzas; entre ellos figuraban caciques como Melideo y otros de menor importancia. Sus malones fueron famosos por la crueldad, astucia y valentía de que hacía gala. Nunca jamás quiso firmar tratados ni compromisos con el Huinca y si alguna vez otro cacique aceptaba la paz, Pincén se encargaba de romperla llevando sus malones al corazón de la tierra del cristiano blanco. Era un verdadero y autentico guerrero pampa; el propio Alsina lo retrata diciendo “...indio indómito y perverso, azote del norte y oeste de la provincia . Jamás se entregará a no ser que un golpe de la fortuna lo haga nuestro prisionero. Pincén se conservará rebelde, dado el sometimiento de las otras tribus hostiles. Para mí, es el tipo del hijo del desierto: indómito y salvaje.”
Cuando lo hicieron prisionero tenía 70 años de edad y vivía con 4 mujeres, una de ellas era blanca y, según noticias, sobrina del militar Arredondo.
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CATRIEL, JUAN
Cacique principal de la nación pampa, caracterizado por su amistad y aprecio hacia los hermanos criollos. En muchas oportunidades la tribu de Juan Catriel colaboro con las autoridades para evitar el pillaje de los aucas chilenos y de grupos cristianos alzados y renegados que inundaban la campaña argentina.
Este cacique vivió en sus tierras conjuntamente con los cristianos, hasta que falleció en un combate librado contra indígenas maloqueadores, luchando junto al coronel Barros y al cacique Quentrel. El cacique Catriel fue colaborador y auxiliar en la expedición de Rosas al desierto en el año 1833 y junto con él colaboraron los caciques Fracamá, Reilet, Venancio Cayupán, Llanquelén, Chacul y otros más. Años antes, en 1827, había colaborado con el coronel en Rauch, secundado por el cacique Negro y sus tehuelches. Podemos decir que el Gran Cacique Juan Catriel, colaboró con Juan Manuel de Rosas, hasta su caída del gobierno en 1852. Fue muy amigo también de los caciques Cachul y Lucio que tenían sus tribus en las costas del arroyo Tapalquén, al noroeste de la población del Azul. A su muerte le sucedió en el mando de su tribu su hijo Cipriano. Los indígenas conocidos posteriormente como catrieleros, viven en nuestros días en pequeñas propiedades que mantiene cerca de la localidad de Los Toldos en la provincia de Buenos Aires.
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CATRIEL, JUAN JOSÉ
Cacique pampa, hijo de Juan Catriel y hermano de Cipriano y de Marcelino Catriel. Este cacique tuvo actuación entre los años 1865-1878. luego de la injusta muerte de su hermano Cipriano Catriel por orden de su propio hermano Juan José Catriel, quedó al frente de la tribu y continúo viviendo en el mismo lugar, cercano a Azul, donde siempre había vivido la tribu de los catrieleros. Juan José no quiso tener tratos con las autoridades. Consideraba a su hermano Cipriano como un traidor a la estirpe, pero él se aprovechaba de los criollos argentinos para robarles su hacienda o hacerse entregar harina, carye, yerba, tabaco y ropas. Cipriano en cambio, lo mismo que su padre o los demás caciques que vivían en paz, criaban a sus vacas, ovejas o caballos y sembraban maíz y avena, para mantenerlas. En una malón que fracaso, las autoridades persiguieron a Juan José y a su hermano Marcelino, salvándose con sus familias, porque el día antes habían mudados sus toldos seis leguas de distancia.


ROSAS, MARIANO
Paghitruz Güor, "zorro cazador de leones" nació hacia 1825 a orillas de la laguna Leuvucó, (30 kilómetros de Victorica, nordeste de La Pampa). Fue el segundo hijo del cacique Painé y de una cautiva.
Así fue que, cuando era niño, Paghitruz y otros chicos indígenas fueron tomados prisioneros junto a la laguna de Langhelo, cerca de Melincué, mientras los lanceros intentaban un malón hacia la frontera norte. La partida militar los trasladó engrillados hasta Santos Lugares. Poco después los llevó en presencia de Juan Manuel de Rosas.
Al enterarse de que Paghitruz era hijo de un cacique famoso
, el Restaurador "le hizo bautizar, sirviéndole de padrino, le puso Mariano en la pila, le dio su apellido y le mandó con los otros de peón a su estancia del Pino", cuenta Mansilla, él mismo sobrino de Rosas.
Entre rebencazos gratuitos y muestras de afecto, allí aprendió a leer y escribir, y se hizo diestro en las faenas rurales. "Nadie bolea, ni piala, ni sujeta un potro del cabestro como él", diría el escritor. Pero en seis años no perdieron la nostalgia por la toldería.
Una noche de luna llena de 1840, los chicos ranqueles montaron los mejores caballos y escaparon
. Anduvieron perdidos, pero lograron escabullirse de sus perseguidores y engañar a la Policía.
Llevaba poco tiempo de regreso en Leuvucó, cuando Mariano recibió un regio regalo de su padrino. "Consistía en doscientas yeguas, cincuenta vacas y diez toros de un pelo, dos tropillas de overos negros con madrinas oscuras, un apero completo con muchas prendas de plata, algunas arrobas de yerba y azúcar, tabaco y papel, ropa fina, un uniforme de coronel y muchas divisas coloradas", relata Mansilla.
Con el obsequio venía "una cartita meliflua" y la invitación a visitarlo. Pero Mariano, tras consultar a las "agoreras", juró no dejar nunca su tierra. Conservó hasta en las firmas su nombre cristiano, guardó eterna y pública gratitud hacia su padrino, pero no abandonó su lengua ni su pago. Ni siquiera cuando la viruela diezmó a su tribu y el Gobierno le ofreció trasladarlos.
En 1858 asumió la máxima conducción del cacicazgo
—pertenecía a la dinastía de los zorros, la más prestigiosa—, flanqueado por otros dos grandes caciques: Baigorrita y Ramón el Platero.
Fue un importante jefe en la guerra contra el huinca. Mariano Rosas murió de enfermedad el 18 de agosto de 1877.
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Invitado
 

AVANCE DEL TENIENTE CORONEL FREYRE DESDE BOLIVAR A GUAMINI

Notapor Invitado el Dom Mar 18, 2007 6:57 am

AVANCE DEL TENIENTE CORONEL FREYRE DESDE BOLIVAR A GUAMINI (1876)
Las instrucciones dadas por Adolfo Alsina en 1876, cuando convocó a una reuni6n de mandos en Olavarría expresaban el objetivo de ocupar la zanja que lleva el nombre del Ministro de Guerra y Marina de Nicolás Avellaneda (1874-1880).
La División Oeste al mando del Teniente Coronel Marcelino Freyre, debía ocupar Guaminí partiendo del fuerte San Carlos (Bolivar).
Antes de seguir con el análisis del avance de la División Oeste, debemos aunque sea señalar que el objetivo del plan de Alsina fue ocupar Carhué, Trenque Lauquen, ltaló, Puán y Guaminí, puntos que eran [b]utilizados como aguadas por los indios.
La División Oeste se componía del Regimiento Nº 2 de Caballería de Línea al mando del Sargento Mayor Roque Peítiado y el Batallón 7 de Infantería mandado por el Jefe de la División, a los que se agregaban 34 Guardias adicionales y 60 indios amigos, lo que hacia un total de 6 jefes, 34 oficiales y 645 hombres de tropa.
El 18 de marzo de 1876 se dio la orden de preparar se para la marcha, haciendo adelantar previamente hasta Cabeza del Buey (actual laguna Cabeza del Buey, ubicada a pocos kilómetros del casco urbano de Bolivar), antigua aguada de la indiada que en ese momento se encontraba seca; una avanzada al mando del Capitán García compuesta por 1 oficial Y 30 soldados del 2 de Caballería, 30 soldados del 7 de Infantería, 34 Guardias Nacionales y 60 indios. Cabe consignar que fue necesario construir allí dos jagüeles para proveer de agua al personal y al ganado. El día 19 de marzo llegó a ese paraje el grueso de la expedición.
El hecho de no conocer aguadas en el recorrido hacia Guaminí hizo necesario adelantar comisiones de reconocimiento hasta la próxima etapa en la región del médano El Deseado (en la cercanía de la actual Urdampilleta). El día 21 se tocó diana a las tres y media de la mañana, llegando a las cinco de la tarde al médano nombrado en último término, recorriendo desde Cabeza del Buey 31 kilómetros.
El terreno era accidentado, el camino ancho, buenos pastos y mucha abundancia de leña de cardo. A ambos lados del camino había grandes médanos con lagunas de agua dulce y pequeños jagüeles.Se estableció allí un fortín que estaba ubicado a 30 cuadras de donde funcionaba la Escuela Nacional Nº18 de Urdampilleta (antes llamada Torrecita).
El 23 luego de una nueva jornada, la División llegó al médano "El Tordillo" [hoy conocido como Fortín Tordillo, ubicado en el partido de Daireaux a 6 km de la ciudad de Daireaux].
Los indios que acompañaban a la División indicaron que "El Tordillo" era el lugar de reunión de la indiada luego de las invasiones, desde donde lanzaban los malones hacia Nueve de Julio, Tapalqué y Alvear.
El 25 se reinició la marcha hasta llegar a un médano que Freyre denominó "El Traful", recorriendo luego 9 kilómetros más, debiendo acampar por el mal estado del camino, que dificultaba la marcha.
El 27 se recomenzó el avance hasta llegar y acampar en el médano "La Viznaga", luego de recorrer 20 kilómetros.
El 28 partió la División a las cinco de la mañana acampando luego de once horas de marcha en la laguna Ebelot, después de haber recorrido 25 kilómetros.
El 29 a las cuatro de la tarde hicieron alto en el médano "Trenquelocogüé", para luego marchar hasta "El Dívisadero", distante 11 kilómetros de la laguna Ebelot.
El 30 de marzo antes de ocupar Guaminí, el Teniente Coronel Freyre mandó adelantarse al Regimiento 2 de Caballería para que enfrentara a 300 indios del cacique Catriel a los que batieron.
En "El Divisadero" (la zona del actual de Bonifacio), la División abandonó el rumbo indicado por la vanguardia del Capitán García, hasta situarse al norte de la laguna del Monte o Guaminí , punto terminal de la expedición, en donde se situó el campamento, dándose comienzo a la construcción del foso de defensa ordenado por Alsina. En el oeste de esa laguna se procedió a trazar un futuro pueblo, hoy ciudad de Guaminí.
Finalmente es necesario destacar que a lo largo del trayecto entre San Carlos y Guamíní, el Teniente Coronel Freyre mandó construir varios fortines en las zonas de aguadas.

En su recorrido por los campamentos de la nueva línea, en 1877, el Ministro de Guerra Dr. Adolfo Alsina se manifestó complacido por el adelanto del campamento y el empeño demostrado por sus autoridades. El periodista Remigio Lupo, al pasar en 1879, exaltó el desarrollo alcanzado por Guaminí, lo que le da un aire de muy marcada superioridad sobre algunos de los pueblos de la campaña.
El Coronel Freyre denominó a la Comandancia y al pueblo como "Santa María de Guaminí", en homenaje a la Virgen y a su esposa, doña María Fraga López y Rodriguez del Fresno.
Invitado
 

Re: CACIQUES

Notapor Invitado el Mar Dic 25, 2007 3:06 pm

EL CAPITÁN DON RUFINO SOLANO
EL DIPLOMATICO DE LAS PAMPAS
por Omar Horacio Alcántara


El Capitán Don Rufino Solano actuó en la llamada “Frontera del desierto” entre los años 1855 y 1880, donde desarrolló un papel incomparable dentro de nuestra historia argentina. Por su labor, conoció y trató personalmente con las más altas autoridades, tales como Justo José de Urquiza, Domingo F. Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Bartolomé Mitre, Marcos Paz, Adolfo Alsina, Martín de Gainza y hasta el mismísimo Julio A. Roca. En el ámbito militar actuó y combatió bajo las órdenes del Coronel Álvaro Barros, coronel Francisco de Elías, general Ignacio Rivas, coronel Benito Machado, entre otros. En el ámbito eclesiástico, fue además el eslabón militar con el Arzobispado metropolitano, en la figura de su Arzobispo Monseñor León Federico Aneiros, denominado “El Padre de los indios”. Esta última tarea lo llevó a actuar muy estrechamente con el P. Jorge María Salvaire, mentor y fundador de la Gran Basílica de Nuestra Señora del Luján.

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El Capitán Solano junto al Cacique Namuncurá y tres Capitanejos

Este militar, con verdadero arte y aplomo, también se vinculaba y relacionaba con todos los Caciques, Caciquejos y Capitanejos de las pampas, adentrándose hasta sus propias tolderías para contactarlos. Mediante estas acciones, logró liberar cientos de personas, entre cautivas, niños, canje de prisioneros e incluso funcionarios, como es el caso de Don Exequiel Martínez, Juez de Paz de Tapalqué, en una época donde arreciaban los terribles malones tanto a los poblados, como en la zona rural.

Del mismo modo, mediante esta labor mediadora y pacificadora, logró evitar incontables enfrentamientos y ataques a las poblaciones. Es por ello, que prestigiosos y académicos historiadores, concluyen sin vacilar que “durante casi veinte años el Capitán Solano logró mantener la paz en sus confines (sic)” R. Entraigas, Op. Citada. Galardonan su legajo militar dos glosas manuscritas por el Coronel Álvaro Barros, fundador de Olavarría, donde lo colma de merecidos elogios.


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Por este don que poseía, el Ministro de Guerra Adolfo Alsina, ante una gran multitud reunida en el Azul en el mes de diciembre del año 1875, le manifestó: “Capitán Rufino solano, usted en su oficio es tan útil al país como el mejor guerrero”. Es que, mediante tratados de paz, logró evitar los ataques a la región durante la guerra con Paraguay, donde existía mucha debilidad en la frontera.

Si bien era poseedor de una gran valentía, lo que más lo identificaba era su técnica y poder de persuasión, no solo porque dominaba el idioma araucano a la perfección, sino porque además sabía como plantarse ante los bravos caciques y demostrar su firmeza, sinceridad y honestidad en su trato; esta innata virtud le permitió gozar del máximo prestigio y confianza de ambos bandos.

Mediante su atinado manejo de las situaciones críticas, logró evitar mayores derramamientos de sangre y por este aspecto, con toda justicia, se lo conoció como “El diplomático de las pampas”. Su actividad se vio interrumpida cuando el General Julio A. Roca decidiera llevar a cabo la “conquista del Desierto”, en 1880, contienda en que la que Rufino Solano no participó. Pero si actuó valientemente como soldado cuando debió defender a los suyos, como veremos más adelante.

En cumplimiento de su tarea, se lo vio acompañando a cuanta delegación de indígenas se acercó a Buenos Aires a parlamentar con las autoridades nacionales, sean estas políticas, militares o eclesiásticas. Cuando venía con estas embajadas, se alojaba en el Hotel Hispano Argentino u otro de Buenos Aires, en muchas ocasiones en los Cuarteles del Retiro, e iba con ellos a las distintas entrevistas y audiencias, finalizadas ellas, los acompañaba de regreso, cabalgando con ellos, rumbo a la frontera.


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En la fotografía se lo puede ver junto a varios Caciques, enviados de Calfucurá, esperando una entrevista con el General Justo J. de Urquiza.


El diplomático de las pampas

Durante sus servicios, efectuó travesías de miles de kilómetros a caballo, siempre acompañado por un puñado de soldados e incluso en muchas ocasiones se aventuraba en soledad; solía pasar varias jornadas en las tolderías, donde era admitido y aceptado merced al enorme respeto y consideración que se le tenía, cada acercamiento le permitió retirarse llevándose cautivas y prisioneros de los indios.

Este “hombre de dos mundos” sabía hablar el idioma de los indígenas a la perfección, especialmente el araucano, la lengua de Calfucurá, Namuncurá, Pinsén, etc., manejando los términos adecuados para manifestarse ante estos líderes; pero, también poseía la misma valiosa virtud, para tratar con sus mandos, en castellano, tanto militares como del Gobierno Nacional, para arribar a acuerdos ecuánimes y que finalmente se cumplieran. Esta honestidad en su comportamiento, le permitía a Solano ser bien recibido en las tolderías para lograr salvar nuevas vidas.

En cierta ocasión, durante sus recorridas por la frontera, sorpresivamente se encontraron copados por una gran cantidad de indios, en la oportunidad Solano iba con un pequeño grupo de soldados. Estos soldados con armas en mano, se prepararon para una rápida retirada, pero el Capitán les ordenó que se quedaran quietos, comprendió que actuando de esta manera lo único que iban a lograr sería que los “chucearan” por la espalda. En vista de ello, les pidió que lo esperaran, que iría a parlamentar para tratar de salvar sus vidas, y de inmediato se dirigió solo hacia un individuo que, por su postura y aspecto, parecía era el líder de la indiada. Tras este parlamento, donde solo Díos sabe lo que le dijo, todos se adentraron hasta la toldería, y luego de un par de días regresaron con un grupo de cautivas y prisioneros, e incluso fueron escoltados por los propios indios y este caciquejo hasta las cercanías del fuerte. Este hecho y muchos episodios más, se encuentran plasmados en valiosos manuscritos de la época, obrantes en el Archivo Histórico del ejército Argentino, como claro testimonio del prestigio que gozaba este ilustre azuleño.

Durante su larga vida de frontera, son innumerables los momentos en que la vida del Capitán Solano en la cual estuvo a cinco centímetros de punta de una lanza, donde logró salvar su vida, y la de muchos, gracias a esta prodigiosa habilidad que poseía.

Rufino Solano actuó en los Fuertes Estomba, Blanca Grande y del Arroyo Azul, entre tantos otros, y por su desempeño militar se lo considera uno de los forjadores de las fundaciones de las ciudades de Olavarría, San Carlos de Bolívar, entre otros lugares donde le tocó servir.


Rescate de prisioneros de la ciudad de Rosario, Santa Fe

Para el año 1873, en un multitudinario acto, le fue entregada por la Comisión de Beneficencia de Damas y el Club Social de la ciudad de Rosario de Santa Fe, una medalla de oro en premio a sus servicios rescatando prisioneros y cautivas residentes en esa ciudad. En dicho acto también se le hizo entrega de un testimonio de gratitud que manifiesta lo siguiente: “Rosario, 5 de agosto de 1873. Al Capitán Don Rufino Solano: Me es satisfactorio dirigirme a Ud. Participándole que el “Club Social” que tengo el honor de presidir resolvió en asamblea general obsequiar a Ud. Con una medalla de oro que le será entregada por el socio Don José de Caminos la que tiene en su faces verdadera expresión de los sentimientos que han inspirado al “Club Social” a votar en su obsequio este testimonio de simpatía y agradecimiento por la atenta abnegación y generosidad con que penetró hasta las tolderías de los indios de la Pampa para realizar el rescate de los cautivos cristianos, llevando con plausible resultado la difícil y peligrosa misión que le encomendó la Comisión de rescate del Rosario. Esta sociedad no podrá olvidar tan preciosos servicios y ha resuelto acreditarle estos sentimientos con este débil pero honroso testimonio. Manifestando así los deseos del “Club Social” del Rosario, me complazco en ofrecer a Ud. Toda mi consideración. Firmado: Federico de la Barra (Presidente)”. Dicho acontecimiento fue reproducido en las primeras planas de todos los diarios de la de la ciudad de Rosario y de la Capital Federal, de aquella época.

Luego de finalizar la conquista, los indios continuaron buscando al Capitán Solano para que les ayudara a conseguir tierras donde vivir y muchos de ellos las consiguieron gracias a su influencia, conduciéndolos ante el mismísimo Presidente de la República, General J. A. Roca, a efectuar sus justos petitorios; así lo hicieron el Cacique Valentín Sayhueque, Manuel Namuncurá, la Reina de los Indios Catrieleros Bibiana García, entre muchos otros. En esos territorios obtenidos hoy se hallan enclavadas las ciudades de Catriel, Valcheta y muchas poblaciones más, dentro del territorio de las provincias de Buenos Aires, La Pampa y de Río Negro.


Blanca Grande, Olavarría. Batalla de San Carlos, Bolívar. Muerte de Calfucurá.

El capitán Rufino Solano Intervino en numerosas batallas en defensa de los pueblos fronterizos, enfrentándose al ataque de malones (San Carlos de Bolívar, Azul, Olavarria, Cacharí, Tapalqué, Tandil, Bahía Blanca, Tres Arroyos, etc.), entre ellas son dignas de mencionar su intervención en Blanca Grande a las órdenes de los coroneles Benito Machado y Alvaro Barros y más tarde, a partir de 1868, junto al coronel Francisco Elías, sentando las bases de la actual ciudad de Olavarría. Junto al general Ignacio Rivas, con el grado de capitán, participó en la feroz e encarnizada batalla de San Carlos, el 8 de marzo de 1872, abriendo los cimientes de la hoy ciudad de San Carlos de Bolívar; en esta última contienda, que duró todo el día, los indios, reconociéndolo, le gritaban “pásese Capitán !!”. En esta batalla, en la que participó como jefe del cuerpo de baqueanos, y fue debido a sus indiscutibles conocimientos de los campos que la División del General Ignacio Rivas logró hacer marchas rapidísimas.
Su intervención en San Carlos no impidió a este valiente soldado, que al poco tiempo de esta decisiva batalla, se presentara nuevamente en la propia toldería de del temible cacique Calfucurá, su contrincante vencido, apodado “El Soberano de las pampas y de la Patagonia”, siendo casi un milagro que no lo mataran; no solo ello, sino que al cabo de algunos días pudo retirarse llevándose consigo decenas de cautivas a sus hogares.

Este episodio es único e inolvidable, porque Calfucurá, sintiéndose morir, en la noche del 3 de julio de 1873, le indicó al Capitán Solano que debía retirarse, porque sabía que luego de su muerte lo iban a ejecutar junto con todas las cautivas. Así lo hizo, e inmediatamente luego del fallecimiento del cacique, partió el malón a alcanzar al rescatador y las cautivas: se escuchaban cada vez más próximos los aterradores alaridos de sus perseguidores y cabalgando durante toda la noche, finalmente lograron salvarse llegando a sitio seguro. Fue así como el Capitán Rufino Solano fue el último cristiano que vio con vida a este legendario cacique. El cual, en sus últimos instantes de vida, tuvo un gesto de majestuosa grandeza y generosidad. Por esta verdadera hazaña, el Capitán Solano fue recibido con admiración y gratitud en Buenos Aires por el Arzobispo Aneiros, el Presidente de la Nación y todo su gabinete. Monseñor Aneiros mandó a colocar, en el Palacio del Arzobispado, una placa conmemorativa de este singular suceso.


Su participación junto a la Iglesia.

A propósito de esta máxima figura de la Iglesia Argentina, el Arzobispo Federico León Aneiros, como dijimos, denominado “El Padre de los indios”, en numerosas oportunidades, el Capitán Rufino Solano le ofició de enlace e intérprete con diversas embajadas de líderes indígenas, con quienes, esta célebre autoridad eclesiástica del país, mantuvo varias reuniones en mencionado Hotel Hispano Argentino de Buenos Aires y en otras oportunidades, en la propia sede del Arzobispado.

La Iglesia anteriormente había intentado un acercamiento al aborigen, fue así como en enero de 1859, el Padre Guimón, asistido por los Padres Harbustán y Larrouy, bayoneses, se internaron en Azul para entrevistarse con Cipriano Catriel, manteniendo tres encuentros con este cacique. El primero fue halagüeño, mostrándose Catriel solícito para atender los requerimientos. En el segundo, el P. Guimón expuso los proyectos de su acción evangelizadora, expresándole: “Somos extranjeros, hemos consentido el sacrificio de abandonar nuestro país, nuestros parientes y amigos, con el solo fin de dar a conocer la verdadera religión… ¿No tendría el cacique el deseo de ser instruido en ella?”. “-¿Por lo menos negaría el permiso de enseñarla a la gente de la tribu y especialmente a los niños?”. Todo hacía prever la afirmativa respuesta del cacique, sin embargo, después de consultar al adivino y a los demás jefes, el primero mostró su negativa. Durante la tercera entrevista, respondió Catriel de este modo: “No queremos recibirlo más en adelante, ni siquiera una vez, aunque fuera solo para satisfacción de su curiosidad”. Debido a este manifiesto rechazo demostrado por los indígenas, el misionero debió regresar a Buenos Aires, viendo totalmente frustrado su intento de acercamiento.

Catorce años mas tarde, el 25 de enero de 1874, arriba al Azul el Padre Jorge María Salvaire (lazarista) con idénticas intenciones de catequizar e impartir los sacramentos, pero esta vez contando el sacerdote y la Iglesia con la invalorable presencia intercesora del acreditado capitán Rufino Solano. Es así como debiendo internarse en la pampa, en dirección a los toldos de Namuncurá, la prudencia y la cautela de este célebre sacerdote le aconsejaron la intervención de “…el capitán Rufino Solano, hombre experimentado en la vida de frontera, que en varias oportunidades y con el mismo fin había participado para Salinas Grandes, ganándose la confianza de los caciques y capitanejos, cuya lengua conocía a la perfección” (Monseñor J. G. Durán, Ops. citadas.)

Queda certificada la activa participación y la benéfica influencia ejercida por el capitán Solano, por la existencia de tres cordiales y afectuosas misivas dirigidas a él: dos enviadas por el cacique Alvarito Reumay, fechadas el 15 de febrero y 13 de marzo de 1874 y la otra remitida por el cacique Bernardo Namuncurá, del 13 de marzo de 1874. Es bien conocido que este último fue el que salvó al Padre J. M. Salvaire a punto de ser ultimado por su hermano, el cacique Manuel Namuncurá, hijo de Juan Calfucurá y padre de nuestro Ceferino Namuncurá. (Archivo Basílica Ntra. Sra. de Luján, J. M. Salvaire, Fuente citada).

Son célebres los sucesos ocurridos en el transcurso de las mencionadas tratativas. La providencial intervención de Bernardo Namuncurá salvándole la vida al P. Salvaire, y las consiguientes promesas a la virgen efectuadas, que han dado origen a su proceso de beatificación, el cual se halla en trámite.



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1) Arzobispo León Federico Aneiros y otros sacerdotes. 2) Padre Jorge María Salvaire. 3) Placa Padre Salvaire.

Fue así como el Capitán Rufino Solano trató, colaboró y le allanó el camino en la misión, casi quince años postergada, al virtuoso y venerable Padre Jorge María Salvaire, llamado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján”, comenzando la iglesia a tener un contacto mucho más frecuente y fluido. Así lo testimonian expresivas correspondencias remitidas por el Cacique Manuel Namuncurá al Arzobispo Aneiros, destacando este cacique la presencia del Capitán Solano guiando la delegación que iba a entrevistar al ilustre Arzobispo, entre otras más. (Capítulo “Correspondencia con los caciques”, Op. Citada, Cardenal S. L. Copello)

Fue el propio Padre Jorge María Salvaire quién, más tarde, colocó la piedra fundamental de la gran Basílica de Luján, el 15 de mayo de 1887, luego fue su Cura Párroco, y murió en la misma ciudad de Luján el 4 de febrero de 1899 a los 51 años de edad. Sus restos fueron depositados en el crucero derecho de la Gran Basílica de Nuestra Señora de Luján a los pies de la imagen de la Medalla Milagrosa, al lado del Altar Mayor, donde yacen hasta el día de hoy. Por su parte, los restos del Arzobispo Aneiros descansan en un mausoleo situado en el ala derecha de la Catedral de Buenos Aires, en la capilla consagrada a San Martín de Tours.

Por cierto, resulta una verdadera injusticia que la derruida tumba de este notable militar azuleño se halle ubicada en el rincón más apartado, abandonado y olvidado del cementerio de la ciudad de Azul, sitio que, sin ayuda, difícilmente se podría localizar.

Por la muy meritoria labor desplegada por el Capitán Solano, junto a estas grandes figuras de la Iglesia, no son pocos los historiadores religiosos que lo señalan y lo refieren en señal de reconocimiento a su valiosa colaboración; incluso en la más reciente actualidad, el destacado historiador Monseñor Dr. Juan Guillermo Durán, miembro de la Academia Nacional de la Historia y Director del Departamento de Historia de la Iglesia, de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, en el año 2001, vino hasta la ciudad de Azul para fotografiar la tumba del Capitán Solano, publicándola a página completa en su libro “En los Toldos de Catriel y Railef” (Editorial de la Pontificia Universidad Católica Argentina, 2002). Se puede afirmar, sin dudarlo, que el Capitán Rufino Solano sigue siendo el militar mas querido y reconocido de la Iglesia.

Hace aún más valiosa y resalta su intervención, el hecho de que su figura representó el punto de inflexión entre la función del ejército y la acción de la Iglesia, cuyas posturas y principios se mostraron en aquella época, por sus disímiles naturalezas, muy a menudo enfrentadas, incompatibles y hasta inconciliables.

Para comprender y valorizar la obra del Capitán Solano, es necesario ubicarse en el contexto y en el paisaje de la época y en nuestra patria. Por esos días la frontera era como pararse en la orilla del mar, no había nada más que horizonte. En ese horizonte, de manera recóndita acechaba el peligro, los indios, la muerte, la cautividad. No existían árboles ni otro obstáculo natural que interrumpiera la visión, durante las agotadoras travesías se debía pernoctar en medio de aquella inmensidad, sin nada para cobijarse, solo cielo, tierra y distancias. Tampoco para guarecerse de las inclemencias del frío, de la lluvia, el viento o el calor. Idéntica situación se producía para el caso que hubiera que combatir ante el hábil y astuto rival.

Las marchas duraban días, semanas enteras, se debía llevar suficiente cantidad de provisiones y mucha caballada para el recambio. Los indios brotaban de la tierra como por arte de magia. El espectáculo de una toldería india es inimaginable, allí las cautivas y demás prisioneros vivían en un infierno. Si alguien lograba escapar, seguramente moría en el interminable desierto.

Las mujeres indias, por celos, hostigaban continuamente a las cautivas y les daban de comer las sobras, como si fueran perros. Para que no escaparan, a los prisioneros se les despellejaba las plantas de los pies, lo que obligaba a trasladarse arrastrándose por el suelo. Las escenas y el ambiente eran ciertamente escalofriantes. Salvo estas cosas, no difería demasiado la vida que se llevaba en los fortines o en los pueblos que se formaban alrededor de ellos.

A pesar de la ausencia de memoria de nuestra sociedad, este formidable ser es una clara demostración que cuando alguien es verdaderamente grande, jamás puede ser olvidado totalmente, porque esa grandeza es capaz de superar los mayores obstáculos, tales como la indiferencia, la ingratitud y el impiadoso paso del tiempo. Ello se debe a que los servicios del capitán Rufino Solano, sus conocimientos, destreza y valentía, fueron requeridos desde todos los sectores de la esfera social, comenzando por desesperados familiares que le rogaban que rescatara a sus seres queridos, continuando por los mandos del gobierno, tanto políticos como militares, y aún como producto de la constante preocupación de la Iglesia por darle una solución a tan difícil situación.

Durante décadas, todos supieron quien era y donde estaba el “capitán salvador” y él cumplió con todos. Ahí radica la explicación del porqué su recuerdo siempre regresa: porque no se puede investigar nuestra historia sin encontrarnos de repente con su noble estampa. Aún en la actualidad, su acción ha sido estudiada y valorada incluso en obras de autores y universidades del exterior. Captive Women: Oblivion and Memory in Argentina. Susana Rotker, 2002, University of Minnesota, USA; Rutgers University, Wilson Center, 1977, New Jersey, USA; Ftes. Citadas).

El capitán Solano, vivió y sirvió a su querida Patria durante toda su larga, pobre y sacrificada vida de frontera, donde rara vez le llegaba un sueldo desde Buenos Aires.

Rufino era hijo de Don DIONISIO SOLANO (1777/1882), un valiente Teniente de Patricios, guerrero de las Invasiones Inglesas, y de la Independencia Nacional, que actuó junto al General Manuel Belgrano durante las Campañas al Paraguay y del Norte; y más tarde, fue el jefe de la caravana de familias fundadoras de la ciudad de Azul, allá por el año 1832, fue Alcalde (*) de ella, muriendo en esta población a una edad superior a los cien años. (Antonio G. del Valle, Alberto Sarramone, Ricardo Piccirilli, Enrique Udaondo, Vicente O. Cutolo, Juan G. Durán, obras citadas. *Archivo de la Municipalidad de Azul (año 1837 y otros), Iglesia Catedral de Azul, Revista Biblos, Ftes. Citadas)


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Dos fotografías de Rufino Solano. La segunda data de 1912, un año antes de su
fallecimiento

A menos de cinco años de la fundación del Azul, nació nuestro personaje (1837), viviendo en su pueblo natal hasta su muerte, ocurrida el 20 de julio de 1913. Así lo certifican su acta bautismal en la Iglesia Catedral de Azul, los Censos Nacionales de 1869 y 1895 (el primero y segundo del país) y la certificación de defunción, asentada en registro del cementerio local.


http://www.laopiniondelagente.com.ar/im ... tara13.jpg
Este ejemplar ser humano, que lo dio todo por sus semejantes, al cual centenares de familias le deben hoy su existencia, murió pobre, viejo y olvidado en su pueblo natal y se llamaba Don RUFINO SOLANO, capitán del ejército argentino, y su mayor orgullo fue ser, como él siempre lo decía: “un fiel servidor de la Patria”.-

Autor: Omar Horacio Alcántara




BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES UTILIZADAS


- En los Toldos de Catriel y Railef. Juan Guillermo Durán. Editorial Pontificia de la Universidad Católica Argentina, 2002.
- El Padre Jorge María Salvaire y la familia Lazos de Villa Nueva – 1866-1875 - Juan Guillermo Durán. Buenos Aires, Ed. Paulinas, 1998.
- Historia del Antiguo Pago del Azul: Alberto Sarramone, Editorial Biblos, Azul, 1997.
- Recordando el Pasado: Antonio G. del Valle, Editorial Placente y Dupuy, Azul, 1926.
- Buenos Aires Ciudad y Campaña 1860/1870: Editorial Antorchas, Pablo Buchbinder, Abel Alexander y Luis Priamo, 2000.
- Gran Enciclopedia Argentina: Diego A. de Santillán. Ediar Soc. Anon. Editores, 1961.
- Libro con Indios Pampas y conquistadores del desierto: Samuel Tornopolski. Buenos Aires, 1958.
- Frontera, indios, soldados y cautivos -1780-1880-. Juan Guillermo Durán. Buenos Aires, Bouquet Editores; Universidad Católica Argentina. Facultad de Teología, 2006.
- Monseñor Aneiros, Arzobispo de Buenos Aires, y la Iglesia de su tiempo: Héctor José Tanzi. Junta de Historia Eclesiástica Argentina, Buenos Aires, 2003.
- Caciques Huilliches y Salineros: P. Meinrado Hux, Ediciones Marymar, 1991.
- La Conquista del Desierto: Juan Carlos Walther Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), 1970.
- Gestiones del Arzobispo Aneiros a favor de los Indios, hasta la Campaña del Desierto. Cardenal Santiago Luís Copello, Bs. As. 1945, Edición definitiva, Imprenta y Casa Editora “Coni”.-
- Diccionario Biográfico Argentino: Enrique Udaondo. Imprenta Coni, Buenos aires, 1938.
- Nuevo Diccionario Biográfico Argentino: Vicente Osvaldo Cutolo. Editorial Elche, Buenos Aires, 1985.
- Diccionario Histórico Argentino: Ricardo Piccirilli, Francisco L. Romay y Leoncio Gianello. Ediciones Históricas Argentinas.
- El significado de la Nomenclatura de las estaciones ferroviarias de la República Argentina: Enrique Udaondo (Estación El Lenguaraz). Talleres Gráficos del Ministerio de Obras Públicas, 1942.
- El Beato Miguel Garicoïts Fundador de los Padres Bayoneses, Pedro Mieyaa, Buenos Aires, 1942, Historia de la Iglesia. Buenos Aires, 1942, págs. 376/79.--
- Historia Argentina Contemporánea 1862 - 1930. Raúl Entraigas, publicada por la Academia Nacional de Historia. Editorial El Ateneo, Buenos Aires.
- El Malón de 1870 a Bahía Blanca, Rojas Lagarde, Jorge Luís, Ediciones Culturales Argentinas, 1984.
- Captive Women: Oblivion and Memory in Argentina / "Cautivas.
Olvidos y memoria en la Argentina". Susana Rotker. Traducido por Jennifer French, 2002, University of Minnesota Press. (U.S.A.).
- Pincén. Vida y leyenda, Estevez, Juan José, Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1991.
- El Cacique Namuncurá. Último soberano de la pampa. Clifton Goldney, Adalberto A., Editorial Huemul, 1963.
- Revista “Biblos”, Nº 1 y otros, Azul, 1923.-
- Caras y Caretas, Año XV, Num. 732, Buenos Aires, 1912.
OTRAS FUENTES
- Fototeca del Archivo General de la Nación.
- Museo Histórico Enrique Udaondo de Lujan.
- Archivo del Ejército y la Marina.
- Museo Ricardo Güiraldes de San Antonio de Areco.
- Archivo Histórico del Ejército Argentino.
- Biblioteca del Arzobispado de Buenos Aires. Legajo de Monseñor Aneiros sobre conversión de los indios.
- Museo Julio Marc, de la Ciudad de Rosario.
- Diario "El Nacional" (Bs. As., 14-III-1873).
- Diario “La Prensa" (Bs. As., 13- III- 1873).
- Diario La Capital (Rosario, Marzo, 1873).
- Diario El Tiempo (Azul, 09 de julio de 1964).
- Archivo Basílica Nacional, Ntra. Sra. de Luján, Carpeta Nº 13, J. M. Salvaire.
- Iglesia Catedral Nuestra Sra. del Rosario, ciudad de Azul.
- Hemeroteca Bartolomé J. Ronco, ciudad de Azul.
- Archivo de la Municipalidad de Azul.
- Museo Histórico y Etnográfico “Enrique Squirru”, ciudad de Azul.
- http://www.wilsoncenter.org/topics/docs/ACF352.pdf (U.S.A.)

http://www.laopiniondelagente.com.ar/op ... a=Historia
letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/alcantara_omar/index.htm
Invitado
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor RONDEAU el Mié Dic 26, 2007 10:49 am

ME PARECE QUE LA GENTE DE LA ZONA SABES MAS CODSAS YO TENGO DECENDENCIA INDIGENA , LAMENTO ESTE ARTICULO Y COMENTARIOS .
EN LA PARTE FINAL DE SUS DIAS EL CACIQUE MURIO PERSEGUIDO Y ARRINCONADO CON SU HIJO DE 4 AÑOS EN BRAZOS .

QUIEN ES EL QUE INSTAURO EL TERROR
RONDEAU
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Hernan el Lun Feb 04, 2008 3:08 pm

Si Roca no hubiera encarado la conquista de esa parte del territorio hoy argentino ¿Qué bandera flamería en esa mitad de territorio que él afirmó soberanía?

Sin ánimo de cargar las tintas contra Chile, creo que es obvio que el espacio que uno no ocupa tarde o temprano lo ocupa otro.

Muy buena, objetiva y rigurosa la investigación.

Saludos. Hernán de Buenos Aires.
Hernan
 

Lanzamiento del consejo de politica aborigen en Bragado BUEN

Notapor MOVIMIENTO INDIO el Lun Abr 20, 2009 10:53 am

[Lanzamiento del Consejo de Politica Aborigen en La Ciudad de Bragado Pcia de Buenos Aires-
http://WWW.MOVIMIENTOINDIO.COM.AR
MOVIMIENTO INDIO
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor TU ENEMIGO el Lun Sep 14, 2009 11:06 pm

ME PARECE PATETICO TU ARTICULO,INSOSTENIBLE LA TEORIA DE QUE LA PATAGONIA NO ESTABA POBLADA,HAY MUCHA DOCUMENTACION Y VESTIGIOS ARQUEOLOGICOS AL RESPECTO.
Y SI EL PRESENTE SE EXPLICA CON EL PASADO,COMO EXPLICAS LA POSESION DE MILES DE HECTAREAS EN MANOS DE LAS FLIAS MAS RICAS DEL PAIS ,DESCENDIENTES DE LOS QE EN AQUEL ENTONCES FUERON LOS CERCANOS A ROCA.NI HABLAR DE LOS NEGOCIADOS CON GRAN BRETAÑA.
BIEN QUE CITES LAS FUENTES,PERO TENDRIAS QUE CITAR QUIEN ES EL HISTORIADOR QUE A TU PARECER ATACA SIN FUNDAMENTO A ROCA,YO CREO QUE NO LO MENCIONAS PORQE TU TEORIA ES INSOSTENIBLE Y NO PODRIAS ENFRENTARLO,TRANQUILAMENTE TE PUEDEN DEMANDAR POR INJURIAS Y ESTUPIDECES.
TU ENEMIGO
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor El Indio el Mar Sep 15, 2009 12:36 am

Roca devolve lo q es de los aborígenes pobladores originarios de las tierras, aunque ya no se pueda logicamente volver atras es una forma de manifestarlo,
cualquier teoría q se utilize para defendrlo es insostenible.Riqueza basada en el genocido de un pueblo y exropiación de lo q les pertenecía.
El Indio
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Juan Jose Cresto el Mar Sep 15, 2009 2:06 am

TU ENEMIGO escribió:ME PARECE PATETICO TU ARTICULO,INSOSTENIBLE LA TEORIA DE QUE LA PATAGONIA NO ESTABA POBLADA,HAY MUCHA DOCUMENTACION Y VESTIGIOS ARQUEOLOGICOS AL RESPECTO.
Y SI EL PRESENTE SE EXPLICA CON EL PASADO,COMO EXPLICAS LA POSESION DE MILES DE HECTAREAS EN MANOS DE LAS FLIAS MAS RICAS DEL PAIS ,DESCENDIENTES DE LOS QE EN AQUEL ENTONCES FUERON LOS CERCANOS A ROCA.NI HABLAR DE LOS NEGOCIADOS CON GRAN BRETAÑA.
BIEN QUE CITES LAS FUENTES,PERO TENDRIAS QUE CITAR QUIEN ES EL HISTORIADOR QUE A TU PARECER ATACA SIN FUNDAMENTO A ROCA,YO CREO QUE NO LO MENCIONAS PORQE TU TEORIA ES INSOSTENIBLE Y NO PODRIAS ENFRENTARLO,TRANQUILAMENTE TE PUEDEN DEMANDAR POR INJURIAS Y ESTUPIDECES.


Che, ENEMIGO, vos no tenes carga ideológico, no?
De que desposesión hablás? 200 mil hectareas acá para que 50 tipos cacen 10 ciervos, 20 ñanduses y 30 peludos? Otras 200 mil allá para otros 50 tipos y así millones de hectareas sumamente productivas desperdiciadas por quienes no fueron siquiera capaces, no digo de desarrollar una gran civilización cruzar el océano y conquistar a los Europeos (a no, no tenían ni la menor idea de cómo, digo, eran pacíficos), ni siquiera desarrollaron la agricultura y ni siquiera aprendieron a andar a caballo: SE LOS COMIERON!!! El caballo es originario de América y se extendió a Europa y Asia, pero mientras en Asia y Europa lo domesticaron, acá se lo comieron hasta que no quedó ninguno, y recién lo aprendieron a usar cuando lo trajeron de vuelta los Europeos

Sacate la careta, TU ENEMIGO, y asumí la verdad (que tanto te molesta):
-Los aborígenes locales fueron dominados por los Españoles y derrotados por Roca porque fueron incapaces de lograr una organización social y de desarrollarse: no conocían el caballo, no conocían el hierro, no desarrollaron la agricultura, iban de acá para allá desperdiciando miles de hectareas solo cazando para subsistir y robando lo que criaban y cultivaban otros.
-Si fueron conquistados y no conquistaron, fue porque no pudieron. Cuando pudieron, lo hicieron: fijate el imperio Inca, que llegaba hasta Tucumán
-¿Por qué casi no hubo malones durante, durante el gobierno de Rosas???? Porque Rosas los arregló a los caciques.
-¿Por qué después de la caída de Rosas empiezan los grandes malones? ¿Y antes??
-Atreve a negar que Calfucurá había nacido en Chile ¿Es mentira?
- ¿Es mentira que Calfucurá -padre de Namuncurá y abuelo de Ceferino- engañó y mató, DIGO MATÓ, a caciques SI nacidos en Argentina como Rondeau, Melin, Venancio, Alun, Callvuquirque y a muchos capitanejos y ancianos para hacerse del control de las salinas? ¿Es mentira?
- ¿Es mentira que lo que robaban en los malones lo vendían a Chile?
- ¿Es mentira que secuestraban mujeres, las mutilaban, sometían y vendían? ¿Es mentira eso? ¿Está bien que lo hicieran? ¿Justificás el secuestro, la mutilación, el sometimiento y la venta de personas? ¿Vas a negar que era cierto?
El "historiador" que se "olvida", "pasa por alto" esos "detalles" es Felipe Piña (y lo escribo así a propósito, ok).

Y por último: ¿así que me PUEDEN DEMANDAR POR INJURIAS Y ESTUPIDECES?. ¿Estas seguro?.
¿Nunca escuchaste el dicho que dice que es preferible quedarse callado y parecer idiota que abrir la boca y confirmarlo?
Pensalo
Juan Jose Cresto
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Invitado el Mar Sep 15, 2009 3:07 pm

J.J.Cresto, la verdad que su posición ideológica me paraliza y produce horror. No voy a perder tiempo defendiendo mis orígenes, allá ud. tampoco lo tome como incapacidad, es sólo eso, tiempo. Sé que no es el único que así piensa, la suerte es que no son tantos, la mala suerte, es que son poderosos.
Invitado
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor El Indio el Mar Sep 15, 2009 9:04 pm

Si los argumentos de J. J. Cresto me hacen acordar a otra etapa posterior de nuestra historia y oscura también, que se valían de justificativos extremos como= era una guerra, los enemigos estaban ocultos en la misma sociedad,el mal había q arrancarlo de raíz,etc,
Así desaparecieron 30 mil personas, cuando la "guerrilla" según datos oficiales fue derrotada definitivamente hacía fines de 1977, no se si sirve la comparación pero siempre se van a encontrar justificativos para todo.
El Indio
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Rodrigo Diaz el Dom Oct 18, 2009 4:07 am

Los argumentos que invalidan el reclamo territorial de los mapuches

"Somos habitantes ancestrales", repiten los mapuches (gente de la tierra) como argumento central para sus reclamos en la provincia de Neuquén. Pero lo cierto es que la historia, al parecer, se empeña en demostrar lo contrario.

Los más serios historiadores de la Patagonia reconocen a los tehuelches como habitantes originarios de las provincias de Neuquén y Río Negro. Los araucanos, en cambio, estaban establecidos del otro lado de la cordillera, en territorio chileno.

El profesor Santiago Polito Belmonte dice que el tratamiento correcto del tema de los pueblos originarios es el que registra la reforma constitucional de 1994. "Los menciona en general sin indicar ningún grupo en particular."

Para el catedrático de la Universidad Nacional del Comahue, cuando se dice "pueblos originarios" habría que puntualizar de dónde. La Constitución Neuquina, reformada en 2006, se refiere a pueblos originarios del Neuquén, pero no menciona a ninguna etnia.

Según Polito Belmonte y otros historiadores, como Gregorio Alvarez y el recientemente fallecido Rodolfo Casamiquela, los mapuches son originarios de la Araucanía, región de Chile situada entre el río Bío Bío al norte y el río Toltén al sur, en la cual vivían cuando los españoles (hacia 1550) llegaron a lo que luego fue la Capitanía General de Chile. En ese entonces grupos de araucanos, buscando vivir en paz, comenzaron a invadir la región de El Triángulo (hoy Neuquén) donde estaban asentados los puelches al Norte, los pehuenches en el Centro, los huiliches al Sur y los tehuelches al Este de la actual Provincia del Neuquén, los cuales sí eran originarios de Neuquén.

Cuenta el historiador que, a partir de 1832, grupos de indios chilenos comandados por Calfucurá y sus capitanes cruzaban la cordillera, llamaban a parlamentar a los caciques pampas, los embriagaban y los asesinaban, con lo cual Calfucurá (chileno) se convirtió en Gran Gulmen de los aborígenes.

Los estudios del profesor indican que Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires, para evitar los malones pactó con Namuncurá, hijo de Calfucurá, enviar anualmente a las tolderías contribuciones en especie.

El pacto duró hasta la caída de Rosas y, después de Caseros, Calfucurá y sus malones comenzaron a asolar las estancias bonaerenses. Luego de sus tropelías cruzaban el río Neuquén y después de hacer descansar a los animales en la zona de la actual Chos Malal, se los vendían a los estancieros chilenos a razón de dos pesos fuertes por cabeza, lo cual equivalía a dos libras esterlinas.

Polito Belmonte redondea su concepto en dos ideas básicas. "Los mapuches no son originarios de Neuquén, aunque tienen derecho a vivir en Neuquén como todos los otros habitantes que llegaron desde los cuatro puntos cardinales. Pero no tienen derecho a reclamar territorios en la Argentina ya que sus ancestros no son originarios del Neuquén. Vinieron desde la Araucanía."

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1187505
Rodrigo Diaz
 

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Notapor Incavixadviva el Lun Nov 02, 2009 11:01 pm

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Incavixadviva
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Invitado el Mar Nov 03, 2009 1:42 am

A mi me gustaría preguntarle a j.j.cresto , para él ¿quién o qué fue para la historia de América, José Gabriel Condorcanqui
Noguera o Túpac Amaru ,( como más le guste reconocerlo ).
Invitado
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Rodrigo Diaz el Mié Nov 04, 2009 1:32 am

Tupac Amaru fue un Inca de Vilcabamba, Perú, que se reveló contra los invasores españoles y en 1572 lo ejecutaron.

José Gabriel Condorcanqui Noguera conocido como Tupac Amaru II, fue descendiente, también se reveló contra los invasores españoles ya virreyes y le mataron a su familia obligandolo a presenciar la ejecución y luego lo ejecutaron a él en 1781.

Muchísimos kilómetros al sur, sin ningún tipo de vinculación, concordancia histórica o parentezco:
Calfucurá (Callvucurá) fue un lonco mapuche chileno que ÉL invadió a sus vecinos de argentina, vorogas o borogas, y ÉL y los suyos degollaron a los caciques Rondeau, Melin, Venancio, Alun, Callvuquirque y a muchos capitanejos y ancianos, y se hicieron del control del tráfico de ganado a Chile.
Calfucurá murió DE VIEJO en 1873, en Carhué, con casi 100 años de edad.
Su hijo Manuel Namuncurá, que también nació en Chile en 1811, murió DE VIEJO en 1908 a los 97 años. Y su nieto, Ceferino Namuncurá fue beatificado por la Iglesia Católica Apostólica Romana, la misma que rompió relaciones diplomáticas con Roca y tuvo un gran enfrentamiento, porque Roca dictó la ley de matrimonio civil y cementerios civiles.

En efecto, creo que Juan José Cresto pensaría que hay que una gran diferencia entre dos incas peruanos que lucharon con invasores y fueron ejecutados horriblemente y dos mapuches chilenos que invadieron y mataron pero murieron bien, bien de viejos.
Y así como no existen "LOS" judios, ni "LOS" negros, sino que existen personas individuales y no son todos lo mismo, tampoco existen "LOS" aborígenes, sino que existen personas individuales y no son ni fueron todos lo mismo.
Rodrigo Diaz
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Rolando el Jue Nov 05, 2009 3:40 am

Ahora sí, la solución mapuche
Por Rolando Hanglin

Gracias a Dios misericordioso, la Facultad de Filosofía y Letras ha hecho una pausa en su paciente enseñanza de la Filosofía, y otra pausa no menos valiosa en la docencia de las Letras, para reparar en mi modesta columna periodística, que ha "repudiado".

No faltará algún insolente que se pregunte: "¿Y qué tiene que ver la Facultad de Filosofía y Letras con la columna de un periodista sobre la cuestión mapuche? ¡Es como si opinara el Instituto Nacional del Cine o la Cámara Argentina de la Construcción!".

No, señores. El bondadoso coscorrón que me aplicó la Facultad fue de gran utilidad para meditar sosegadamente sobre este asunto. Ahora sí puedo aportar a mis connacionales una propuesta realista sobre el tema que se viene debatiendo.

1) Concepto primordial. Las tierras pertenecen a sus pobladores originarios. Por ese motivo, las provincias de Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Mendoza, San Juan, San Luis y Buenos Aires deben ser devueltas íntegramente a las comunidades mapuches, sus dueñas legítimas. Esto suma un 70 por ciento del territorio nacional.

2) Matices. ¿Cómo puede acreditarse que una persona pertenece a la etnia mapuche si no tiene apellido mapuche, ni habla la lengua mapuche? Tanto un detalle como el otro se deben al genocidio de Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Julio Roca, Conrado Villegas, Lorenzo Vintter, el coronel Granada, Federico Rauch, Adolfo Alsina, Estanislao Zeballos, el Perito Moreno, Domingo Sarmiento y Emilio Mitre. Es decir: han bautizado por la fuerza a los aborígenes, obligándolos durante generaciones a hablar el castellano. De esta manera, sólo resta un modo de pertenecer a la etnia, que es "declarativo". En esta modalidad, pertenece a la nación mapuche todo aquel que se declara mapuche. Y listo. No importa si es argentino o chileno, ya que las repúblicas de Argentina y Chile son posteriores a la existencia de la etnia mapuche. No importa el apellido; es igual.

3) Ocupación. Podría objetarse que los mapuches, sumados a otras naciones históricas, nunca totalizaron más de 100.000 individuos. Mal podían ocupar, entonces, toda la Patagonia y la Pampa. A esto respondemos: ¿Ustedes cómo saben? ¿Los contaron? ¿Estaban en los Andes Patagónicos allá por el 1600? No. ¿Verdad? Entonces, a callar. Ellos son los dueños de la tierra. Ejercían la "ocupación invisible". En efecto, al tratarse de naciones nómades, que se trasladaban con sus toldos de un sitio a otro según la alternancia de sequías, cosechas, migración de la fauna e incluso malones (NdR: se desconoce el significado histórico de la palabra "malón" y el verbo "maloquear", posiblemente vinculado a la contemplación de la Cruz del Sur) ocupaban de manera "invisible" toda la Patagonia y la Pampa, en sentido lato. Potencialmente, estaban en todos los puntos de la región: se encontraban en Caleta Olivia pero también ocupaban Bariloche. Estaban en General Acha, pero también ocupaban Mar del Plata. De esta forma eran, y deben seguir siendo, los dueños de toda esta vasta zona. Donde están y donde no están.

4) Apellidos. Debido al etnocidio, los bellos apellidos de la tierra como Carripilum, Nahuelpán, Acha-Huentrú, Ancanamún, Inacayal, Epugner, Curru-huinca, Sayhueque o Nahuel-Payún han sido sustituidos por vulgares nombres cristianos como Almada, Peralta, Linares, Morales o Santillán. Corresponde entonces -y es lo que hacen aquellos que se declaran mapuches- volver a sustituirlos por otros, más propios de la tierra. En este caso, Nahuel. Que bien mirado es sólo un nombre y carece del sufijo totémico, pero eso es lo de menos. Casi todos los militantes, ahora, se llaman Nahuel, aunque en el DNI figure Antonucci, Sufraniazuk o Salvatierra.

Los caciques Amaranto Aigo (Aluminé) y Francisco Curruhuinca (Quila Quina) deberán cambiar, pues, sus nombres por el más sencillo y menos aristocrático Nahuel. En cuanto al monumento sito en Quila Quina, con una bandera argentina, una placa de bronce y en ella la siguiente inscripción: "De la Nación Argentina a sus Hijos Araucanos", que todos los 25 de mayo la comunidad Curru-huinca iza con gran emoción, se tachará la palabra "araucanos", reemplazándola por "originarios". Lo demás, queda. En efecto, "araucano" es el oriundo de Arauco, en Chile, y lo suprimimos por ser geográficamente discriminatorio.

5) Problemas remanentes. La Nación Ranquel es un caso especial, que debe ser considerado. Esta valiente comunidad, recordada por sus grandes jefes históricos Yanquetruz, Painé, Painé-Guor (Mariano Rosas) y Epugner o Epumer, es de antigua radicación en territorios de San Luis, La Pampa y Córdoba. Sus jefes y lanceros demostraron un coraje inigualable en los turbulentos años de las guerras interiores argentinas (1820-1890) con una particularidad. Numerosos jefes militares unitarios, derrotados en sus provincias, entre ellos los hermanos Juan, Francisco y Felipe Sáa (así como el coronel Manuel Baigorria) buscaron refugio en las tolderías ranquelinas. En las tierras de los blancos los esperaba el fusilamiento (o el degüello) de modo que entre los ranqueles se radicaron, se casaron y compartieron aventuras y desventuras. De ahí que los dirigentes actuales de la provincia de San Luis, el gobernador Alberto Rodríguez Saa y el senador don Adolfo, sean parientes de la nobleza ranquelina. Se los considera descendientes del cacique Lanza Seca. Estos parentescos históricos de noble linaje han facilitado, sin duda, que la provincia de San Luis establezca acuerdos justos y progresistas con la Nación Ranquel. Pero, para que sean revalidados estos convenios, los ranqueles (o ranculches) deberán declararse mapuches. Con eso queda todo solucionado.¡Que conste, es una excepción en homenaje a la noble historia de Yanquetruz y Painé!

A las antiguas naciones tehuelches del norte y sur (los gununa-kena y los aoniken) teniendo en cuenta que son poco numerosas porque no se han llevado bien con los mapuches, y estos los diezmaron enérgicamente, se les conceden como premio consuelo las localidades de Bahía Blanca, Río Cuarto, Bariloche y Villa La Angostura. Para ello deberán presentarse a reclamarlas.

En cuanto a las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, más la de Santa Fe, serán entregadas a todos aquellos que se declaren miembros de la etnia guaraní, querandí, chaná, timbú o chorote. Chaco y Formosa quedan para los wichis, tobas, mocovíes y chiriguanos. Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y San Juan, para los que se declaren integrantes de la etnia colla. Córdoba para los comechingones, Santiago del Estero para los sanavirones, Tucumán para los lules y tonocotés. La ciudad de Buenos Aires puede ser compartida de modo equitativo por todos los pueblos originarios.

6) Acechanzas. Existe el peligro de que el imperio incaico se reconstituya y reclame nuestras provincias del Noroeste. Se le responderá que la soberanía originaria es anterior a la incaica, que recién se estableció en 1450. Otro peligro: el Reino de España podría reivindicar su gobierno sobre toda esta parte de América, pero también debe ser descartado por excesivamente moderno: nunca anterior a 1492, año de la primera invasión de Colón.

7) Interrogantes. ¿Qué hacer con los gringos, es decir los pobladores de origen europeo (o asiático) que se han adueñado de estas comarcas, multiplicándose de modo alucinante? ¿Qué hacer con un Alfredo De Angeli, un Litto Nebbia, un Alejandro Lerner, una Cecilia Roth, un Ricardo Alfonsín, un Chango Spasiuk,un Bruno Gelber, un Cristiano Rattazzi, un Fabián Giannola, un Tomás Abraham, un Ernesto Sábato, un Gabriel Batistuta, y otros 30 millones de argentinos blancos? Muy simple: pueden volver a sus países de origen o conchabarse como esquiladores, peones o puesteros en los campos de los señores Nahuel.

De este modo queda resuelto el tema, de manera razonable y justa. ¡Finalmente!

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1194886
Rolando
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor gomezpagola el Sab Dic 26, 2009 11:28 am

El señor Cresto ¿cómo califica el famoso arreo de 6.000 ranqueles llevados a pie a través de la pampa "desierta", de los cuales sólo llegaron vivos 2.000 a la provincia de Buenos Aires? Hay que tener la cara de corindón para hablar del "mito del genocidio". En Argentina, se sigue cometiendo el interminable genocidio, iniciado por los brutales conquistadores, continuado por los malones inversos de los ejércitos de la oligarquía que persistieron en el exterminio (si lo sabrán ranqueles, mapuches y Qom (tobas), por ejemplo), se prolongó con el renovado genocidio de 1976 y continúa hoy, contra los restos de pueblos originarios y criollos pauperizados. Pero, la voz de los genocidas no se impondrá eternamente.
gomezpagola
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Crestito el Mié Dic 30, 2009 3:28 am

Me podes poner un link donde figure ese "famoso" arreo?

Si vos querés que sea "genocidio", será.
Si ahora todo es "genocidio" y vivimos entre genocidas, pasamos por campos obtenidos por genocidas y nos benecifiamos con electricidad obtenida de represas construidas en tierras ganadas con genodicio, y usamos esa electricidad genocida para conectarnos a Internet, mirar tele y mandar un sms....., si es así, como mínimo sos incoherente.

"se prolongó con el renovado genocidio de 1976 y continúa hoy, contra los restos de pueblos originarios y criollos pauperizados"
perdón, ¿los criollos no descienden de los blancas que invadieron estas tierras propiedad de aborigenes victimas de genocidio?
¿Y porqué los criollos blancos están del lado de los buenos, y los ricos blancos con estudios y poder, del lado de los malos? ¿porque tienen plata?
¿ser pobre te hace bueno?
Reconocelo Pagola: vos NO tenés campo y te morís de envidia. Seguro tenés un trabajo de mierda, ganás chauchas, no te da el bocho para ganar más plata y estás resentida, y te venís con este cuento pelotudo que demuestra tu gran ignorancia, porque me gustaría saber en que te basás para opinar que no sea Felipito Pigna.
Crestito
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor mmarta el Jue Dic 31, 2009 12:12 am

¡Cuánto desconocimiento!. Creer que sólo "Felipito Pigna", documenta los genocidios. Cuánta ignorancia, creer que sólo una persona con escasos recursos con un "trabajito de mierda" puede pensar que el genocidio fue tal. Cuánto resentimiento al tildar de resentido al que no piensa cómo vos. Cuánta envidia la tuya que evidentemente mirás los bienes materiales de los demás y crees que cómo vos, otros los deseean. ¡Cuánta pureza en el alma tienen los que todavía saben ver a los hombres despojados de los bienes, son los mismos que saben leer la historia basada en los miles de documentos que han quedado.
mmarta
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor pas009 el Sab Feb 20, 2010 2:26 am

Señores: sobre la inocencia y sobre el mito de genocidio, cabe recordar, los desatres que hizo el coronel racedo masacrando inocentes que vivian en paz cerca de Carhue, por otra parte se sabe de antemano que la historia se acondiciono a gusto para que generaciones venideras piensen que roca es un procer y los indios los malos,los malvados,donde se escapa mucho la verdad,(lease compendio del alumno bonaerense de la dictadura, casualidad ???) sobre si fue un genocidio cabe destacar que los soldados de roca practicaban en el sur tiro con los cañones sobre las toderias masacrando mujeres y niños sin contemplacion alguna, los tratados de paz fueron muchas veces violados desde sarmiento (padre del aula !!!) a roca, Si a roca no se lo recuerda como se debe es justamente porque el genocidio existio, la prole europea se establecio en las tierras arrancadas a sus legitimos dueños (se ocupen o no) dejando al aborigen originario de estas tierras,desterrado,perseguido,fusilado, y mandados a chosas de mala muerte a las salinas,donde NO recibian atencion medica alguna y morian de viruela los mas viejos y husando a muchos de exclavos y las mujeres eran seguidamente violadas por los llamados soldados del ejercito nacional, y cuando se castigaba muchos eran mutilados por torturas todo esto la excusa fue el progreso,el modernismo etc etc, y la famosa frase de sarmiento : el indio bueno es el indio muerto, dio pie a los fusilamientos sin contemplacion, ocupando a como fuere y sin dialogo las tierras que no les pertenecieron jamas,para luego llegar los europeos y plantarse aqui,y luego los terratenientes para llamarse "los dueños de estas tierras" pero olvidamos que estas tierras tenian dueños "legitimos" que fueron los aborigenes que hoy no escuchan ni responden pero que cuando se investiga seriamente da como resultado final : el genocidio de roca, donde se lo puede comparar facilmente a videla,camps,o massera, y los baños de sangre de estas tierras de muchos inocentes tomados prisioneros por el ejercito de roca y fusilados por robar comida, creo que algunas de estas cualidades del misero roca hace que su tumba hoy este en recoleta olvidada y escupida por muchos visitantes,llena de musgo, con color palido como lo fue su carrera militar y como lo fue su genocidio en consecuencia basta con visitarla para ver como se encuentra esta tumba,la tumba de un genocida que se supo falsear la historia tan habilmente como solo algunos argentinos sabemos hacerlo. y que por el contrario no hace mucho se quito el monumento cerca de plaza de mayo por considerar una ofensa para los argentinos y como consecuencia de tantas muertes en vano y sin clemencia para ocupar campos y hacer de esto a la larga un negocio inmobiliario para seudos terratenientes,repartiendose las tierras como trofeos de guerra,el indio solo peleaba por el ganado salvaje y por su territorio, roca sarmiento mitre etc, creian conveniente borrar al indio de aqui entonces que mejor la caceria y la aniquilacion ? para mostar estas tierras como hermosas y sin importar que los dueños por herencia de siglos fueron los indios, cabe acotar que este señor termino con una parte de nuestra cultura,de un patrimonio ajeno a el. pero la verdad siempre aflora por mas que la quieren ocultar imprimiendo libros falsos y con historietas corregidas muy de ante mano para mostrar a un lector el lado lindo de roca pero que oculta su hambre de poder sobre lo ajeno, atte : Pablo sandes (tataraniento del Coronel ambrosio sandes) y que figura como otro asesino genocida en la verdadera historia oculta de nuestro pasado.
pas009
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Crestito el Dom Feb 21, 2010 5:46 am

Pass099: que lavado de cerebro tenés, como repetís como loro el discurso psicobolche de la pignahistoria que tanto le gusta a los pseudoprogres que están arruinado este país: guauuu que re-descubrimiento: Roca, Mitre, Sarmiento no eran re santos, nooo, "el sistema" nos vendió otra historia, la que escriben los vencedores, porque la historia la escriben la vencedores!!!, (nunca lo había escuchado): por ejemplo los ingleses vencieron en Malvinas y ellos escribieron la historia que sabemos de una dictadura asesina y un general borracho, porque si la historia la escriben los vencedores y es falsa porque la escriben los vencedores y esa es la que sabemos, entonces por tu razonamiento es falsa, y nosotros nos la creemos porque como todos somos taaaaaannnn estúpidos nos dejamos llevar y necesitamos de ILUMINADOS como vos y Felipito Pigna a que nos vengan a mostrar la verdad que obviamente no queremos ver! Gracias!
Pero mejor aún, te diría que empecés predicando con el ejemplo: andá a un escribano y donale tu casa y el terreno donde está -usurpado y lleno de sangre- a algún indio "originario", renunciá a la medicina europea de Pasteur, Rontgen y Flemming: usá yuyitos aborígenes, no andés en autos inventados por el yanqui Ford ni uses motores creados por el ingles Watts, ni siquiera a caballo: comételos, extinguilos, y esperá que los vuelvan a introducir los europeos y copialos, no mires TV creada por los yankis, ni escuche radio inventada por el europeo Marconi, no uses INTERNET creada por la agencia DARPA Yankii de inteligencia y la web por el europeo Vinton Cerf.
¿A ver como te justificás?
Se un poco coherente y por favor, por favor, no digas tantas .... sandeses!!
Crestito
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor ASOMBRADO el Mar Feb 23, 2010 1:33 pm

ASOMBRADA DE LA ESTUPIDEZ Q ACABO DE LEER.....LOS ABORIGENES SE COMIERON LOS CABALLOS!!!! A BUEEEENO, CHE Q CULTO Q SOS VOS EH!, Y LO MEJOR ES QUE NO CONOCIROEN LA AGRICULTURA!....SOS CUALQUIERA FLACO!, PORQUE NO TE INSTRUIS UN POCO!. LOS MEJORES ABRICULTORES DEL MUNDO FUEORN ABORIGENES INFELIZ!


Juan Jose Cresto escribió:
TU ENEMIGO escribió:ME PARECE PATETICO TU ARTICULO,INSOSTENIBLE LA TEORIA DE QUE LA PATAGONIA NO ESTABA POBLADA,HAY MUCHA DOCUMENTACION Y VESTIGIOS ARQUEOLOGICOS AL RESPECTO.
Y SI EL PRESENTE SE EXPLICA CON EL PASADO,COMO EXPLICAS LA POSESION DE MILES DE HECTAREAS EN MANOS DE LAS FLIAS MAS RICAS DEL PAIS ,DESCENDIENTES DE LOS QE EN AQUEL ENTONCES FUERON LOS CERCANOS A ROCA.NI HABLAR DE LOS NEGOCIADOS CON GRAN BRETAÑA.
BIEN QUE CITES LAS FUENTES,PERO TENDRIAS QUE CITAR QUIEN ES EL HISTORIADOR QUE A TU PARECER ATACA SIN FUNDAMENTO A ROCA,YO CREO QUE NO LO MENCIONAS PORQE TU TEORIA ES INSOSTENIBLE Y NO PODRIAS ENFRENTARLO,TRANQUILAMENTE TE PUEDEN DEMANDAR POR INJURIAS Y ESTUPIDECES.


Che, ENEMIGO, vos no tenes carga ideológico, no?
De que desposesión hablás? 200 mil hectareas acá para que 50 tipos cacen 10 ciervos, 20 ñanduses y 30 peludos? Otras 200 mil allá para otros 50 tipos y así millones de hectareas sumamente productivas desperdiciadas por quienes no fueron siquiera capaces, no digo de desarrollar una gran civilización cruzar el océano y conquistar a los Europeos (a no, no tenían ni la menor idea de cómo, digo, eran pacíficos), ni siquiera desarrollaron la agricultura y ni siquiera aprendieron a andar a caballo: SE LOS COMIERON!!! El caballo es originario de América y se extendió a Europa y Asia, pero mientras en Asia y Europa lo domesticaron, acá se lo comieron hasta que no quedó ninguno, y recién lo aprendieron a usar cuando lo trajeron de vuelta los Europeos

Sacate la careta, TU ENEMIGO, y asumí la verdad (que tanto te molesta):
-Los aborígenes locales fueron dominados por los Españoles y derrotados por Roca porque fueron incapaces de lograr una organización social y de desarrollarse: no conocían el caballo, no conocían el hierro, no desarrollaron la agricultura, iban de acá para allá desperdiciando miles de hectareas solo cazando para subsistir y robando lo que criaban y cultivaban otros.
-Si fueron conquistados y no conquistaron, fue porque no pudieron. Cuando pudieron, lo hicieron: fijate el imperio Inca, que llegaba hasta Tucumán
-¿Por qué casi no hubo malones durante, durante el gobierno de Rosas???? Porque Rosas los arregló a los caciques.
-¿Por qué después de la caída de Rosas empiezan los grandes malones? ¿Y antes??
-Atreve a negar que Calfucurá había nacido en Chile ¿Es mentira?
- ¿Es mentira que Calfucurá -padre de Namuncurá y abuelo de Ceferino- engañó y mató, DIGO MATÓ, a caciques SI nacidos en Argentina como Rondeau, Melin, Venancio, Alun, Callvuquirque y a muchos capitanejos y ancianos para hacerse del control de las salinas? ¿Es mentira?
- ¿Es mentira que lo que robaban en los malones lo vendían a Chile?
- ¿Es mentira que secuestraban mujeres, las mutilaban, sometían y vendían? ¿Es mentira eso? ¿Está bien que lo hicieran? ¿Justificás el secuestro, la mutilación, el sometimiento y la venta de personas? ¿Vas a negar que era cierto?
El "historiador" que se "olvida", "pasa por alto" esos "detalles" es Felipe Piña (y lo escribo así a propósito, ok).

Y por último: ¿así que me PUEDEN DEMANDAR POR INJURIAS Y ESTUPIDECES?. ¿Estas seguro?.
¿Nunca escuchaste el dicho que dice que es preferible quedarse callado y parecer idiota que abrir la boca y confirmarlo?
Pensalo
ASOMBRADO
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Invitado el Mar Feb 23, 2010 1:37 pm

JUAN JOSE, SOS UNA PERSONA MUY BASICA E IGNORANTE. LO PEOR DE TODOS MODOS ES QUE TE ENCARGAS DE DEMOSTRARLO
Invitado
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Mihail el Mar Feb 23, 2010 4:59 pm

ASOMBRADO antes de acusar a otros de ignorantes verificá un poco lo que decís así no quedás como un reverente ignorante VOS.
Por ejemplo podrías googlear el tema y caer en este sitio especializado http://www.naya.org.ar/congreso/ponencia3-6.htm que dice:

Los caballos han sufrido una serie de cambios desde que surgen hace alrededor de 60 millones de años [en América]

El hombre llegó a América a finales del Pleistoceno [hace 22.000 a 12.000 años], por lo que se topó con los Equus. Las glaciaciones formaron un corredor entre las
Sierras Madre Oriental y Occidental. A lo largo de este corredor se ha encontrado evidencia temprana de poblamiento humano. Muchas de las localidades fosilíferas de équidos se distribuyen a lo largo de este corredor, por lo que podría establecerse una correlación entre équidos y grupos de cazadores-recolectores a finales del Pleistoceno como probable fuente de subsistencia de estos últimos.

Otro sitio con evidencia fósil de caballo asociado a evidencia humana es el de El Cedral, donde hay un fogon hecho con huesos de megafauna, que incluye caballo, y huesos con huellas de corte. La edad asignada a los huesos de caballo fue de 21,000.

No queremos simplificar tan burdamente el problema concerniente a la extinción del caballo, pero una hipótesis es que el factor humano, al menos para esta zona, es altamente determinante, ya que existía una tecnología que podía ser muy útil en la explotación de este recurso alimenticio, tales como las armas arrojadizas.




Ahora te lo explico por si te resulta muy confuso
Cuando dice: "podría establecerse una correlación entre équidos y grupos de cazadores-recolectores a finales del Pleistoceno como probable fuente de subsistencia de estos últimos" está diciendo que los caballos eran fuente de alimento de los primeros indios

Cuando dice: "El Cedral, donde hay un fogon hecho con huesos de megafauna, que incluye caballo, y huesos con huellas de corte" es que encontraron resto de un asado de caballo y huesos de caballo con cortes que se hacen cuando les arrancan la carne para comerla.

Cuando dice: "No queremos simplificar tan burdamente el problema concerniente a la extinción del caballo, pero una hipótesis es que el factor humano, al menos para esta zona, es altamente determinante", está diciendo que en la extinsión del caballo los aborígenes no fueron los únicos responsables pero fueron los determinantes.


En definitiva:
-Hace 60 millones de años evolucionó el caballo en América y se distribuyó por Asia y Europa.
-Hace entre 22.000 y 12.000 años llegaron los primeros humanos a América que son los llamados aborígenes o pueblos originarios. Antes no había humanos.
-Hace 12.000 a 9.000 años se extinguió el caballo: causa principal: los aborígenes: pruebas: -coincidencia temporal, restos de asados de caballo, restos de huesos comidos y cortados con herramientas.
-Hace 500 años llegaron los Europeos a América: No había caballos, los "aborígenes" desconocían el caballo. Los Europeos (y Asíaticos) en vez de comérselos aprendieron a montarlos.
-Hace menos de 500 años los aborígenes COPIARON de los Europeos el uso del caballo y empezaron ellos también a montar los animales que antes se habían comido hasta extinguirlos.


Te guste o no es lo que pasó. Claro que no lo sabías, ni te lo imaginabas y como va contra lo que creias que tiene ser ni siquiera lo averiguaste.
Consejo: un poquito más de espíritu crítico y es preferible mantener la boca cerrada y parecer ignorante a abrirla y confirmarlo.
No soy ningún experto, simplemente busco y averiguo un tema antes de opinar.
Mihail
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor asombrado2 el Dom Feb 28, 2010 3:53 pm

ahhh no no....te las das de culto y hablas de INDIOS???? por dios!!!!! habla de ABORIGENES en todo caso..... no sabes que INDIOS con los nativos de INDIA????????????? culto!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!juuuuuuuuuuuuuajuuuuuuuuuuuua me das risa ...y lastima!
asombrado2
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor espiritucritico el Dom Feb 28, 2010 3:58 pm

si tenes espiritu critico no te creas lo primero que lees!!!! por favor!!!!! sos bastante basico, como dice ASOMBRADO...
ademas de todo sos muy arrogante, excelente presa de psicologos!!!!
buscate un amigo J querido!...me das pena
espiritucritico
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Mihail el Lun Mar 01, 2010 1:42 am

Asombrado2 cuando mas hablas más se te nota tu ignorancia, cuando se descubrió América se las llamó Indias Occidentales y de ahí viene llamar indios a los americanos y en ciencias se llama paleoindios a los indios prehistoricos. "Aborigen" por indios es de uso reciente, es un termino "políticamente correcto" como "no vidente" por ciego, "hipoacúsicos" por sordos y podría agregar "naif" para no decir ingenuo, tonto y superficial like U ;-)

A espiritucritico le digo que justamente primero leo, segundo no me creo lo primero que leo sino que lo chequeo y después recien hablo no como algunos que sueltan lo que creen y después cuando le explicás se ofenden.

Los básicos son ustedes y se les nota por eso les digo que en materia de ciencia Nelle questioni scientifiche l'autorità di mille non vale quanto l'umile ragionamento di un singolo uomo: en cuestiones científicas la autoridad de miles no valen las razones de uno, lo dijo Galileo, el condenado por hereje, así que no me vengan a hablar de espíritu critico.
Mihail
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Invitado el Mié Ago 25, 2010 1:11 am

Te respondere solamente porque as lastima CRESTITO bahh es igual : Ante todo no soy un lector de pigna, tampoco soy un progre , y jamas nadie me lavo el cerebro, parece que vos sos de los que leen el diario de Yrigoyen, o te informas con el compendio del alumno bonaerense año 1977/78 ...nose decime que podes desir de malvinas vos ? creo que nada tan lejano a que sepas lo que es una trinchera ,afortunadamente me distancio mucho de vos en cuanto a ignorancia historica se refiere, pero bueno escribirle a un tipo ignorante como vos es como un disparo en la oscuridad, te cuento no soy zurdo,ni peronista, ni socialista, pero tengo la historia como concepto basico para que una persona no termine ignorante como vos,tengo la desgracia de ser uno de los ultimos desendientes (tubo varios) del genocida ANBROSIO SANDES, la cual me trajo bastantes problemas, poseo los escritos que ningun historiador pueda tener originales y que son por herencia y que jamas los done como documentos historicos que son una especie de diario de como se inicio este genocidio, que fue el pretexto para un gran negocio de unos pocos, que sarmiento y roca fueron los artifices, que mitre fue un lobo con piel de cordero (un tipo falso ) que no fue una guerra ,ni una conquista, que se violaron todos los tratados de paz y convivencia y que la historia fue acomodada a gusto de la oligarquia y que muchos niños fueron aniquilados sin piedad en sus tolderias ,otros fueron engrillados y morian de hambruna,desnutricion etc en las reservaciones porque el ejercito nacional vendia los viveres entre otras cosas, se violaron mujeres y la orden de sarmiento fue que estos "salvajes no sigan procreando porque serian como ratas," entonces alsina ,mitre,racedo sandes etc fusilaron a mujeres enbarazadas que eran inocentes de todo, Sarmiento quizo hacer de argentina un pais como los de punta de europa con una economia como la de estados unidos solo que se olvido que los procedimientos que el dicto fueron de otro siglo,asi termino habilmente con un patrimonio historico sin dejar rastro de nada,para que luego LOS TERRATENIENTES" adquieran estas tierras por monedas, borrando con el codo burgues la palabra destierro de los verdaderos dueños que para que no hablen fueron masacrados en sus tolderias , explicarte el procedimiento de todo es muy largo, y yo hablo con los escritos "originales"sobre una mesa no lo aprendi de ningun lado ,pero si vos leyeras los escritos y las ordenes impartidas de esa epoca creo que te dejaria helada la sangre, No me tildes de psicovolche porque no lo soy ,ni de seguir el panfleto de pigna creo que vos no le llegas ni a las uñas en cuanto a estudios se refiere, solo respondes como cotorrita algo que ignoras por completo que es la verdadera historia , cuando comentes algo la proxima vez hacelo con discrecion porque nunca sabes quien esta del otro lado y te topaste justo con la persona menos indicada para discutirle este tema, aparte de que se tengo la documentacion a la vista de cualquiera (previo permiso) entonces me parece que el que habla boludeses sos vos, cuando me critiques hacelo con fundamentos materiales no con relatos como cuentos porque no sabes nada de nada y no te olvides te respondo porque sos un pobrecito un ignorante de los pocos que quedan ya dando vueltas, aprende un poco mas lee empapate de cultura paraces un simio como los macri,alsogaray,noble que solo miran la puerta de un banco, y como hacer de algo un negocio rentable para su propia billetera ojo no esta mal , pero sin mentirle al pueblo seria mejor, por eso no te confundas y si algun dia queres discutirlo con migo hacelo de frente cara a cara yo pongo las pruebas materiales que fue un genocidio cometido por genocidas como videla y cia, espero que vos tengas algo convincente y contundente como prueba para discutirme lo que yo poseo y digo ,para otra vuelta antes de escribir primero vaja de la palmera no te subas al caballo sino sabes montar, que dios te ayude
Invitado
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Quien el Mié Ago 25, 2010 7:55 pm

Invitado te banco esta muy bien lo q escribiste, pero lamentablemente es así en este país se las ingeniaron para q la gente creciera con la "historia oficial de billiken" y no contando toda la verdad como corresponde.
Quien
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor josee el Dom Feb 26, 2012 1:22 am

El hecho que si Roca incurrio o no en un genocidio es accesorio si se toma en cuenta que el fue el continuador y brazo ejecutor de una accion imperialista iniciada en 1492 o quizas antes, en este continente no habia, si no naciones de hombres y mujeres, con otros valores, con otra cosmovision que fueron invadidos y atacados en su tierra, sin que ellos tuvieran para con los colonizadores actos de agresion a su paises, esos se llama invasion, y si desaparecieron esas razas por diversos motivos, eso no es seleccion natural o evolucion de especies, eso es una masacre de los pueblos naturales que sirvio a fines colonialistas e imperialistas para afianzar a las clases dominantes especialemnte europeas. mas que condenar por genocidio, que no hay duda ocurrio y tuvo mentores y ejecutores habria que hacer algo concreto por reivindicar a los naturales y devolverles cabalmente sus derechos. Solo una accion generosas de integracion pluriracial equitativa puede iniciar la la mitigacion de aquella atrocidad cometida en nombre de la civilizacion y la cruz.
josee
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor ANADEMARTINO el Jue Mar 29, 2012 10:29 pm

Excelente articulo y fuentes, incontestable. Felicitaciones. Por supuesto que en Internet hay tanta y tanta basofia...lamentable varias de las respuestas, pobre gente...si no fuera por Roca, Sarmiento, Bme. Mitre y los grandes argentinos de su epoca todavia estarian en cuatro patas en la Argentina...o no?
Soy descendiente directa de un Guerrero del Paraguay y Expedicionario del desierto, gente como esa ya no hay mas. Lean a Jose Ingenieros en El hombre mediocre, explica muy claramente si somos o no todos iguales. Muchas gracias.
ANADEMARTINO
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Invitado el Sab Mar 31, 2012 4:08 am

Vos lo has dicho Ana, en internet hay tanta , tanta BASOFIA.
Invitado
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor solkma el Sab Abr 07, 2012 2:05 am

Este articulo quiero pensar que es un articulo de opinion, no de divulgacion cientifica. Parece una opinion digna de una "doña rosa", una señora opinologa e ignorante. Desconoce absolutamente no solo lo que la historiografia ha producido ultimamente -invito a leer la produccion del profesor Raul Mandrini sobre este tema- sino que tampoco ha leido los relatos de viajeros y excautivos que son fundamentamentales para describir la vida de las poblaciones de la frontera pampa-patagonia incluso desde la mirada del "huinca".
solkma
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Picen el Lun Jun 18, 2012 9:16 pm

Es una vergüenza que quinientos años después tengamos que seguir escuchando mentiras y más mentiras. No son quinientas ni no sé cuantas personas las que se callaron. Fueron familias terratenientes, usurpadores que no dejaron pasar la ocasión y se aprovecharon de personas inocentes que no tenían cómo defenderse. Estamos en la era de la tecnología, hoy la gente se entera de las mentiras que gente como usted publican. Ya no tiene sentido ocultar el genocidio ni las tramollas de Roca. Todos sabemos que su riqueza parte de la matanza, cómo se justifica la matanza de niños entonces. ¿Ellos también venían a matar a los blancos orgullosos en sus enormes caballos que,como bien usted dijo, ingresaron el hombre blanco? No hay justificación para la matanza, dejen de mentir a la gente para seguir conservando el poder ante el pueblo, ignorantes!!!!
Picen
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Andres el Mar Oct 16, 2012 12:09 am

Pensamientos Incorrectos
Día de la Raza

Por Rolando Hanglin | Para LA NACION


Los argentinos tenemos un defecto que es, a la vez, nuestra virtud cardinal. Somos, en gran parte, nietos de gringos. Por lo tanto, lo ignoramos casi todo respecto de la historia de nuestro país. Formamos parte de la marea humana que bajó de los barcos entre 1880 y 1920, cuando aún no estaban bien tapados por la tierra piadosa los cadáveres de miles de víctimas. Indios y cristianos, rehenes y cautivas, caciques y milicos, todos ellos caídos en la gran guerra indio-cristiana, entre 1820 y 1890.

Siendo, pues, medio gringos, poco podíamos saber de los malones, los fortines, de Roca y Villegas, de Pincén y Calfucurá. ¡Para nosotros, los indios eran unos tipos con plumita que aparecían en las películas de cowboys! Siempre perdiendo la batalla.

Somos, en gran parte, nietos de gringos. Por lo tanto, lo ignoramos casi todo respecto de la historia de nuestro país

Por eso nos sorprende que, hoy día, los supuestos descendientes de aquellos indios, hoy llamados "mapuches", reclamen propiedades de lugares como Bariloche, Aluminé, La Angostura e incluso Toay, La Pampa.

Vamos por partes.

En realidad, el término "mapuche" fue inventado por el etnólogo norteamericano Edmond E. Smith en 1850, y luego difundido en distintos países de América. El significado es claro: mapu:tierra; che:gente. Del mismo modo, yo mismo, aficionado a la lengua de la Patagonia (mapu-dungún) he bautizado a mi quinta de fin de semana "Epu-Trehua" (los dos perros) y a un chalecito que tengo en Chapadmalal, "Antu-Catán" (casa del sol) sin por ello reivindicar ninguna raíz histórica.

Leyendo las obras de Lucio V. Mansilla, Estanislao Zeballos, Manuel Prado y otros autores del tiempo de los fortines, no encontramos nunca la palabra "mapuche". Jamás se habló de semejante tribu o nación. La literatura de 1820-1880 habla, sí, de los pampas, los serranos, los araucanos o chilenos, los vorogas, los tehuelches, los tubichaminís. Pero la palabra mapuche no aparece jamás. La historia y la antropología coinciden en que el territorio argentino, de San Luis hacia el sur, estaba ocupado por los tehuelches septentrionales (pampas, aoniken) los tehuelches meridionales (pampas, guenaken) y los tehuelches que habían pasado a la isla, conocidos como onas. Estos paisanos integraban una comunidad de cazadores-recolectores. No cultivaban la tierra ni mantenían el concepto de propiedad privada o límites nacionales. Apenas el de "espacio vital", que mudaban de asentamiento en aquellas inmensas extensiones, buscando siempre caza abundante de guanacos, venados, piches, avestruces. Ocupaban, pues, sin ocuparlo, un país inmenso. Se cree que estos tehuelches (o sus antepasados) estamparon las paredes rocosas de la Cueva de las Manos hace 8000 años. Afirma Casamiquela que, cuando se fundó Carmen de Patagones, los tehuelches se arrimaron a traficar plumas de ñandú y cueros de guanaco. Lo mismo hacían en Punta Arenas, en 1850, y en 1865 con la colonia galesa, en el valle del Chubut. Era una actividad de significación económica muy superior a lo que hoy puede parecer. Todos los testimonios concuerdan en que la gente tehuelche era pacífica y dispersa.

Por eso es raro que hoy, en 2012, surjan comunas o movimientos o sindicatos de identidad "mapuche" que reclaman campos o tierras en Chubut , Río Negro, Neuquén y Santa Cruz. ¿De dónde vienen? ¿Son pueblos originarios de nuestro país, a los que la República les debe algo porque les ha jugado sucio, ocupando sus espacios y estrangulando sus medios de vida?

El mapuche es chileno y entra al ámbito de las pampas argentinas en 1820, expulsado por las guerras intestinas de Chile

Vamos a dejar la respuesta a don Rodolfo Casamiquela, etnólogo y antropólogo fallecido en el año 2008, pero no sin escribir 24 libros y 200 monografías sobre el tema. Casamiquela, nacido en Jacobacci, se consideraba el último hombre capaz de pronunciar correctamente el idioma tehuelche del norte (o sea, "pampa") y su veredicto fue contundente: "Los mapuches son chilenos".

Otros conceptos: "Hoy sólo se habla del mapuche. Los tehuelches se auto-suprimieron u olvidaron su propia historia, a pesar de que hoy existen muchos descendientes, como los Chagallo, Yanquetruz, Sayhueque, Foyel, Catriel, Chiquichano, Chelqueta, Chingolé, Chalao, Chacamata, Cual. Estas familias son los tehuelches que quedan, es decir los llamados pampas. Fueron un linaje de enorme poder potencial, que se fue araucanizando o mapuchizando a partir de la lengua. El mapuche es chileno y entra al ámbito de las pampas argentinas en 1820, expulsado por las guerras intestinas de Chile. Muchos jefes indios chilenos tomaron partido por el Rey de España y, en el contexto de una guerra a muerte, cruzaron la cordillera para salvar la vida. Aquí fueron recibidos por algunos parientes y, poco a poco, autorizados por el brigadier Juan Manuel de Rosas a instalarse en las provincias del Río de la Plata.

Uno se pregunta si los tehuelches, pueblo originario de Pampa y Patagonia, fueron exterminados por los araucanos chilenos, o por las fuerzas militares argentinas, o por alguien.

Casamiquela: "El tema es la lengua. Para negociar con el español, se celebraban los llamados parlamentos, o sea, asambleas de oratoria y diplomacia donde cada jefe (ulmén) con sus capitanejos o caciquillos, y los representantes del blanco o huinca (derivado de los incas, que también intentaron someter a los araucanos con poca suerte) rivalizaban en alocuciones y figuras retóricas para "ajustar las paces". En este terreno diplomático, el idioma mapuche era muy superior al tehuelche. Preciso, claro, bello, simple, rudo, el mapudungun es una lengua muy valiosa. Con ella penetra la religión, predominando entonces lo mapuche sobre lo tehuelche".

Llegamos a la conclusión de que los mapuches chilenos no exterminaron a los tehuelches argentinos, sino que se agruparon en distintas federaciones, en las cuales predominó siempre la jefatura militar mapuche. Según atestiguan con todo detalle viajeros históricos como el inglés Musters, los tehuelches eran tenidos por "gitanos, vagabundos, bohemios, indisciplinados".

Dice el Profesor Casamiquela: "El mapuche no tiene profundidad histórica en Argentina. Lleva 100 años aquí". En este sentido, es como los italianos, los irlandeses o los croatas. Sigue diciendo Casamiquela: "Cuando vino a nuestro país el Profesor Erice, autor del máximo diccionario mapuche, no encontró ningún hablante de esa lengua en Viedma. Aquí en Jacobacci quedaban los Linares, descendientes de un cautivo de ese apellido que se casó con la hija de un cacique, radicado en la laguna del Juncal, pero eran tehuelches. También son tehuelches los criollos de apellido Entraiga o Castelo. En resumen: los derechos que reclaman hoy los mapuches sobre la tierra... no existen. Esto es historia, no teoría. Actualmente las cosas se mueven políticamente. Entonces, los mapuches chilenos dicen que son argentinos y empiezan a reivindicar toda una vida en nuestro país. Al historiador, eso no le interesa. Lo que pueda decir un político, un abogado... eso es otra cosa".

Los altos y melancólicos tehuelches han sido colonizados y, sin duda, estafados por los blancos argentinos y los araucanos chilenos

Históricamente, el nombre de Patagonia evoca a un territorio habitado por hombres de pies enormes, y muy altos.

Dice Casamiquela: "Lo que pasa es que los españoles eran bajitos, y además miraban desde abajo a los tehuelches, que estaban subidos a la loma de un médano. De cualquier modo, en 1896, un francés llamado Delavaux, que recorría el trazado de la ruta 40, en el sur de Chubut, excavó una tumba tehuelche y midió el esqueleto del hombre allí enterrado. Le dio 1,99m. Otra excavación, en Península Valdez, permitió verificar los dos metros. Son la etnia más alta del mundo".

Grandotes pero muy dados al vicio, demasiado libres en sus costumbres, mansos y bondadosos, los tehuelches hicieron buenas migas con los galeses de Chubut y, en general, no molestaron a nadie. Se dejaron colonizar por los araucanos chilenos, primero, y por la República Argentina, después.

Uno de los últimos héroes del linaje tehuelche o pampa fue, sin duda, el cacique Pincén. Se lo recuerda como Vicente, Juan o Francisco Pincén. Según la paisanada, el apellido se pronuncia correctamente Pisen, o Piseñ o Pincel, pero siempre con acento en la "i".

Existen cuatro fotos de Pincén. Lo vemos con su chiripá, sus botas de potro, su lanza corta, sus bolas enroscadas al cuello, el torso desnudo, la melena larga sujetada por una vincha, y lo apreciamos idéntico a.¡Alberto Olmedo!. También podría parecerse a don Alberto Rodríguez Saá, aunque este último, más corpulento , conserva la altura y el carisma de sus antepasados ranquelinos.

Algunos rechazan el Día de la Raza porque parece clasificarnos a nosotros, los seres humanos, tan espirituales, como perros de raza "golden retriever" o vacas, de raza Heresford. La verdad es que todos los hombres pertenecemos a la misma raza, pero con grandes variaciones étnicas: no es lo mismo un sueco que un senegalés.

Los altos y melancólicos tehuelches han sido colonizados y, sin duda, estafados por los blancos argentinos y los araucanos chilenos, que entraron a nuestras pampas -básicamente- a robar ganado y capturar mujeres rubias. En el camino, resultaba inevitable lancear o degollar a unos cuantos argentinos. ¿Qué se le iba a hacer? ¡Eran huincas!

Pero esa es otra historia. Por el momento cerramos este modesto apunte con el saludo que se utiliza aún hoy en la Patagonia, al cruzarse los caminos de los viajeros: "Mari-marí". Esto significa textualmente "diez-diez". Que te vaya bien, que te vaya "de diez". Y a veces, para que esa salutación al paso resulte más cálida, se la enuncia más completa. "Mari-marí peñí". O sea: Adiós, hermano.

NOTA: Las fuentes de este artículo son el sitio de internet "Los Matuastos- Periodismo" (domingo 9 de septiembre de 2012) y "Pincén, vida y leyenda" de Juan José Estévez, publicado en 2011..

http://www.lanacion.com.ar/1515622-dia-de-la-raza
Andres
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Che el Mar Feb 05, 2013 11:29 pm

Consideraciones sobre el significado de la palabra “mapuche”1
Américo Gordon2
El presente estudio tiene por objeto indagar el sentido original de la palabra indígena mapuche, nombre con el cual la actual población autóctona del centro-sur de Chile se autodenomina.
Los primeros documentos que datan de los comienzos de la conquista hispana no registran los nombres nativos de las tribus que ocupaban el territorio nacional, a mediados del siglo XVI. Los textos se refieren a la población en términos generales, denominándola: indios, naturales de la tierra, indios de Chile, etc., y estas denominaciones se mantienen hasta mediados del siglo XIX.
Según los cronistas los Incas denominaron purumauca a la población que habitaba al sur del rio Choapa, no sometida a su dominio.
Purumauca, palabra quechua, se compone de la voz puru: silvestre, ordinario, común, general (Lenz, 1898:160) y auca: enemigo, adversario, rival (Cusuhuihuaman, 1976: 31)
Los incas aplicaron la denominación auca a todos los pueblos que no se sometieron y resistieron a su dominio. Lenza traduce el sustantico compuesto:
Purumauca: enemigo común, general (op. Cit.: 160).
Los españoles adoptaron la denominación incaica en el mismo sentido, pero transformándola en promaucaes (Pedro de Valdivia, 1545; Bibar: 1558, etc).
Molina al referirse a los promaucaes dice:
Este pueblo, cuyo nombre significa en lengua chileno bailarines libres o gente dedicada al baile... habitaba el territorio paisaje que yace entre el río Rapel y el Maule donde se distingue de todos los nacionales por seguir inclinado a todo género de divertimientos (Molina, 1901: 114).
1 “Consideraciones sobre el significado de la palabra „mapuche‟”. Américo Gordon. Separata Actas de Lengua Indígena. Universidad de la Frontera. Historia de América Indígena. Prof. Luis Iván Inostroza C. Ayudante Diego Vrsalovic H. Segundo Semestre 2010.
2 Colaborador del Centro de Investigaciones Sociales Regionales. Pontificia Universidad Católica de Chile sede Temuco.
Esta explicación del nombre promaucaes se debe a la confusión de la palabra quecha purum con la voz mapuche purum: baile.
Ercilla, autor de “La Araucana”, distingue los grupos guerreros que participan en los combates contra los españoles de acuerdo con el nombre del lugar de procedencia, que coincide en la mayoría de los casos, con el de cacique; enumera Tucapel, Tomé y Andalicán los que eran de araucano regimiento.
Molina sitúa el hábitat de los araucanos al sur de los promaucaes, estos:
Habitan el bello espacio del país situado por una parte entre el Biobío y Valdivia, y por otra entre el mar y la gran cordillera de los Andes (36º 44‟ y 39º 50‟). Toman el nombre de araucanos de la provincia de Arauco, la cual... ha dado... el nombre a toda la nación ò porque fuese la primera en coligarse con las provincias vecinas, ò porque en otros tiempos... las hayan sujetado a su dominio. Este pueblo, constantemente adicto a la independencia, ama con gusto ser llamado auca, esto es franco o libre (1901: 145).
El P. jesuita Enrich ve el motivo de la denominación araucano en:
El valor con que los caciques hicieron frente a Valdivia al tiempo de la conquista, el denonado esfuerzo con que defendieron en repetidos combates la libertad de su patria y el prestigio que por lo mismo tenían entre los suyos hicieron se diece a todos los indígenas al sur del Biobío el nombre de araucanos tomándolo del nombre aucaes, que significa valiente (Enriche, 1891: 160).
En tiempos modernos, la denominación araucano se entendió a todos los indígenas de las siete provincias sureñas (con excepción de los pehuenches). Sin embargo, los mismos indígenas jamás se denominaron araucanos.
El P. Falkner, con residencia en Argentina, situa los moluches a ambos lados de la cordillera de los Andes. Sostiene que:
Los moluches son aucas a quienes los españoles denominarno equivocadamente araucanos... la autodenominación moluche deriva de la voz molun guerrear y moluche significa guerrero (Falkner, 1775: 121).
Respecto al nombre moluche y su interpretación dada por Falkner, Lenz observa:
Falkner hace derivar la palabra moluche de molun guerrear, guerreros... el supuesto significado de “guerrear” se debe tal vez a una confusión con malón (op. Cit. 467).
Es un hecho sorprendente que hasta mediados del siglo XIX la palabra mapuche no apareciera como denominación de una etnia. Aparentemente, el primero en registrar el nombre mapuché fue el astrónomo Edmond Reuel Smith, de la expedición astronómica norteamérica (1849 - 1852). Después de terminar sus trabajos con la expedición, Smith se queda en Chile y camuflado de comerciante realiza un viaje al territorio de los indios independientes, al sir de la ciudad de Los Ángeles y alcanza a llegar casi hasta el río Toltén. En su obra, traducida al castellano por Latcham (1915), se refiere, entre otras
materias, a la fundación de la ciudad de Santiago, destacando su ubicación a orillas del río Mapochio (1855: 136), denominado a la población mapochinos.
En su relato de viaje, titulado “Los Araucanos”, Smith denomina a la población indígena araucano, pero cuando entra al territorio del cacique Mañín y en contacto directo con la gente deja tal denominación y se refiere a ellos como mapuches.
La obra de Smith, hasta el presente es poco conocida aunque podría ser considerada el primer trabajo antropológico de campo, realizado en el país, ya que su autor hace preguntas a la población respecto a su vida y su cultura. Posiblemente el astrónomo es el primero en anotar y rescatar el nombre con que la población a mediados del siglo XIX se autodenomina.
El topónimo “Mapocho”
La carta de Pedro de Valdivia, dirigida al emperador Carlos V, fechada el 20 de septiembre de 1545, es el primer documento donde se encuentra la palabra Mapocho. En el escrito el gobernador comunica al monarca:
Por el mes de abril del año 1539 me dio el Marqués la previsión y llegué a este valle de Mapocho por fin de 1540(En Medina, 1953: 13).
La carta redactada al principio del asentamiento español en el país, en una época cuando los españoles todavía no estaban familiarizados con las voces indígenas hace sospechar que el topónimo Mapocho, llamado también Topocalma según Risopatrón (1924: 526 y 888), corresponde a la hispanización de la voz indígena mapuche.
El primero en rectificar la trascripción fonética del topónimo fue el cronista Mariño de Lobera (1594). Lobera, encomendero en Concepción, corregidor de la ciudad de Valdivia, permaneció durante veinte años en el sur. En este lapso de tiempo seguramente adquirió nociones del idioma de la población nativa, lo que lo indujo a trascribir la voz indígena empleando una ortografía fonológica. Al principio de su crónica, al referirse a la fundación de la capital todavía emplea la misma ortografía que aparece en la carta; pero en lo sucesivo el topónimo Mapocho aparece rectificado.
Los pueblos del valle de Copiapó... se encomendaron al capitán Francisco de Aguirre con el propçosito de removerle de la vecindad que tenían en la ciudad de Santiago de Mapuche (po. Cit: 49).
Rosales en su “Historia General del Reyno de Chile”, terminada en 1674, pero solamente publicada en 1877, al referirse a la fundación de Santiago, no solamente explica el origen del topónimo Mapocho sino también advierte la españolización de la voz indígena mapuche.
Plantó Valdivia su campo en el valle de Mapocho que propiamente se llama Mapuche, que quiere decir valle de gente, por la mucha que en el avía más los españoles y el tiempo han corrompido el vocablo, en lugar de Mapuche lo llaman Mapocho (Rosales; 1877: 384).
De entre los investigadores historiadores modernos mencionaremos, en relación con el problema que nos preocupa -Mapocho, Mapuche- a medina, quien dice:
... ningún paraje estuviese más poblado que el valle de Mapuche... (Medina, 1877: 159) y que la significación indígena de su nombre quería decir tierra de gente.
Sin embargo, esta interpretación del origen y significado ha sido objetada por Lena, quién afirma:
... la interpretación del citado paisaje de Rosales que dice de Mapocho o Mapuche, quiere decir „Valle de jente‟ como si mapuche significaría „tierra de jente‟ (cp. p. ej. Medina, 155). En todo caso es falso (Lenz, 1904: 478).
Y Cooper hace una observación aclaratoria en que se refiere al nombre del río Mapocho:
Las armas mencionadas de haber sido empleadas por los nativos bajo Michimalonco en el valle de Mapuche (Mapocho cerca de la moderna ciudad de Santiago) (Cooper, 1964: 755).
De las anteriores citas presentadas parece evidente que la denominación valle de Mapocho se debe a la temprana españolización de la voz indígena mapuche.
Veamos ahora cómo traducen y qué significado dan los distintos diccionarios a las voces indígenas mapu y che y al sustantivo compuesto mapuche.
El diccionario del obispo Luis de Valdivia titulado “Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile, con un vocabulario y confesionario”, publicado en Lima, en el año 1606, es, aparentemente, la primera recopilación de palabras mapuches. En la reedición del libro del año 1887 aparecen traducidas al castellano las voces mapu: patria, habitación y la voz che: gente, hombres. En seguida el autor explica:
Los indios de Chile se llaman a sí mismos Reche, que ellos son q simplicitur son che, los demás con additio con Huyncache -los españoles- Curiche -los negros- (Valdivia, 1887 sin Nº p.).
La edición del diccionario latino -mapuche de Hasvestadt del año 1777, reimpreso en facsímil en el año 1883, no registra la palabra mapuche como tal. Encontramos las palabras latinas terra, tellus, humus (tierra, terreno, tierra vegetal) traducidas mapu.
La expresión latina se loci moribus accomodare - (acomodarse a las costumbres locales) - es traducida por el autor con la palabra indígena mapún. Esta palabra corresponde a la verbalización del sustantivo mapu el que traducido literalmente al castellano significa: trabajar la tierra, vivir en el campo, vivir del producto de la tierra.
Luego de la expresión cis montanus, de acuerdo con el diccionario latino-castellano de Echauri “compuesta de la voz latina cis (prep. de ac)” significa “del lado de acá”, y de montanus -montano, montuoso, montañés. “Cis Montanus” -habitante de este lado de las
montañas. Aplicada la expresión en nuestro país, significa habitante de este lado de la cordillera de los Andes. Havestadt traduce cis montanus al idioma mapuche: lelvun mapu-che (op.cit.,: 365). Lelvun o lelfün significa llano y lelvun mapu es la denominación del “llano central entre el Biobío y el Toltén” (Latcham, 1928: 183). Sin embargo, el lelvun mapu puede haber sido considerado como la denominación de la depresión central de Chile, desde el valle del río Mapuche. La denominación lelvun mapu - che puede haber sido aplicado a todos los habitantes del valle central.
El Dr. Rodolfo Lenz realizó el primero estudio analítico de la palabra y del concepto mapuche. En su obra “Crítica de la lengua auca...” sostiene que:
Los indios en todos los tiempos se han llamado simplemente che -los hombres, la jente-. A diferencia de los españoles se llamananreche los verdaderos hombres i en general mapuche -los hombres de la tierra, los nacionales (Lenz, 1898: 160).
Moesbach explica el sustantivo compuesto mapuche de acuerdo a sus dos componentes, traduce la palabra mapu: tierra, patria y che: gente y la palabra mapuche: gente de la tierra, autóctonos, indígenas. La traducción de la palabra mapú: tierra, es aceptable, pero para las tribus semisedentarias no puede haber tenido el significado de patria.
Moesbach supone ver una autodenominación en el patronímico mapuche al decir:
Parece que los primeros que se denominaron a sí mismos mapuches fueron los llamados molluches (Moesbach, 1944: 135).
El diccionario de Erize traduce mapuche: gente de la tierra, nativo indígena, autóctono, aborigen. Registra también la palabra mapun que traduce: instalarse, radicarse y la palabra maputu: sueño natal, Patria (op. Cit.: 254).
Augusta traduce:
Mapu - (s) tierra, terreno, país, región, etc. La gente del país, los de la misma tierra (en su totalidad). Mapuche (s. c.) el indígena y como adjetivo lo de los indígenas. Mapuché: gente, habitante de algún país; v. g. Mapun- (n): tener derecho sobre un terreno. Mapuche (s. c.) el indígena (de Chile). Expresión empleada en la región de Panguipulli (Augusta: 1966: 141)
Para Latcham el nombre mapuche está restringido a la población indígena entre el “Itata y el Toltén”.
Conclusiones
La revisión de la bibliografía referida revela concordancias y divergencias respecto a la traducción e interpretación del significado de la palabra mapuche, nombre con el cual se autodenomina la población indígena del centro-sur del país.
Existe consenso en traducir la palabra mapu - tierra, aunque algunos investigadores extienden su significado a: habitación, terreno, religión, patria. La voz che se traduce: hombre, gente, mientras al sustantivo mapuche se le da el significado de: hombre de la tierra, gente de la tierra, para designar a la población aborigen autóctona, nativa, indígena.
No coinciden las opiniones respecto de si los indios del país tenían o no tenían nombres propios para autodenominarse. Con relación a este problema no existe motivo para dudar de la aseveración de Luis de Valdivia, Obispo de Imperial, quien lo dice claramente:
Los indios de Chile se llaman a sí mismos, simplemente che -hombres.
No debe sorprendernos que esta simple autodenominación, -frecuente entre pueblos “primitivos” de cultura con una tecnología sencilla, como por ejemplo los alacalufes se autodenominaban quewashcar, término que significa meramente hombre- no fuera percibida como tal por os conquistadores y, por lo tanto, no encontrara cabida en actas y crónicas. El etnólogo Lenz, al igual que el obispo Valdivia lo reconoce y afirma:
los indios de todos los tiempos se han llamado simplemente che...
Suponemos que la gran depresión geográfica, el valle central de Chile, desde la cuenca del río Mapocho, fue denominada en tiempos prehistóricos mapu: la tierra por ser más apta para el cultivo de plantas que el semiárido Norte Chico, luego por ser habitado por el pueblo que se autodenominó Che, la región se llamó más específicamente Mapuche, significando, territorio del pueblo Che o con una expresión moderna: País-Che.
Desconocemos hasta cuando duró la autodenominación che, ya que a mediados del siglo XIX, Smith que se refiere a la población indígena al sur del país, con el mismo nombre con el cual se autodenomina actualmente: mapuche. No sabemos el motivo ni la época en que ocurrió tal cambio... Debido a la falta de documentos a nuestro alcance, entraríamos a conjeturar al respecto, lo que preferimos omitir.
Finalmente debe mencionarse que la población indígena en la región del Lago Calafquén, Panguipulli (Moesbach, 1944) y San Juan de la Costa (comunicación personal P- Wilfrido de Pasavia O. F. M. Capuchino), actualmente se autodenomina mapunche.
Estoy consciente de que el presente estudio no agota el tema y presenta más problemas que soluciones. De los planteamientos aquí presentados pueden surgir polémicas y dudas, lo que considero positivo ya que podrían servir de estímulo para la realización de futuras investigaciones multidisciplinarias.
Notas
1 Del debate que siguió a la lectura de la presente ponencia, con la activa participación de mapuches, se puede concluir:
a) La denominación mapuche identifica a la persona quién reside y cultiva el campo = campesino;
b) La denominación mapuche identifica a la persona quien se desliga de la vida campesina, toma residencia urbana. Sin embargo, todos reconocieron ser étnicamente mapuches aunque decían que, en los casos de quienes vivían en el campo, la denominación correcta es mapunche.
Referencias
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1918. Glosario Etimológico. Santiago de Chile. Imprenta Universitaria.
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1963. Uttermost Part of the World. London-England. Hodder and Stoughton.
Cooper, J. M.
1946. Handbook of South American Indians. Vol II. The Araucanians Bureau of American Ethnology. Smithsonian Institution. Washington D. C. : 687 - 760.
Cusihuamán, G. Antonio
1976. Diccionario Quechua: Cuzco-Collao. Lima-Perú. Ministerio de Educación. Instituto de Estudios Peruanos.
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1973. Diccionario Básico Latino-Español, Español-Latino. Barcelona. Bibliograf S. A.
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1775. Beschreibung von Patagonien und den angrenzenden Theilen von Süd-amerika. Gotcha.
Gunckel, Hugo
1966.Variaciones sobre la palabra araucano. Santiago-Chile. Boletín, Universidad de Chile. Nº 69-70: 18-22.
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Havestadt, Bernardi
1883. Chilidúgú sive tractatus linguae Chilensis. Tomo I I.B.G. Teubner, Leipzing.
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1928. La Prehistoria de Chile. Santiago-Chile. Sociedad Imprenta y Litografía Universo.
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1808. Crítica de la Lengua Auca del Señor Raoul de la Grasserie. Anales de la Universidad de Chile. Tomo CI.
1904. Diccionario Etimológico de las Voces Chilas de Lenguas Indígenas Americanas. Santiago-Chile. Imprenta Cervantes.
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1970. Crónica del Reino de Chile (1594). Santiago-Chile. Edición Universitaria.
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1890. Woterbuch des Ruma Simi oder Keshua sprache. F. A. Brockhaus, Leipzig.
Moesbach, Ernst Wilheim P.
1944- La Voz de Arauco. Padre Las Casas (Temuco-Chile). Imprenta y Editorial “San Francisco”.
Molina, Juan Ignacio
1775. Compendio de la Historia Civil del Reyno de Chile. Parte 2ª. Madrid-España. Imprenta de Sancho.
1901. Compendio de la Historia Civil del Reino de Chile. En Colección de Historiadores de Chile. Tomo XXVI: 103 - 371. Santiago-Chile.

http://media.wix.com/ugd/d663f4_00f4ed6 ... bed195.pdf
Che
 

Re: Roca y el mito del genocidio

Notapor Armesto el Sab Mar 02, 2013 5:23 am

NI LEYENDA NEGRA, NI LEYENDA BLANCA (completo!)
por Ernesto Sábato

Es ya cierto que hablar del descubrimiento de América puede ser considerado, desde el punto de vista de los impugnadores, como una despectiva denominación eurocéntrica, como si las grandes culturas indígenas no hubieran existido hasta ese momento. Pero deja de serlo si se considera que los europeos no las conocieron hasta esa fecha, o sólo un exceso de amor propio puede tomar esa expresión como peyorativa. Lo que sí es reprobable es que se siga utilizando hasta nuestros días, cuando aún en aquel tiempo los espíritus europeos más elevados manifestaron su admiración por lo que habían encontrado en el Nuevo Continente. Desde esta legítima perspectiva, sería mejor hablar del "encuentro entre dos mundos", y que se reconocieran y lamentaran las atrocidades perpetradas por los sojuzgadores. Reconocimiento que debería venir acompañado por el inverso reconocimiento de los acusadores, admitiendo las positivas consecuencias que con el tiempo produjo la conquista hispánica. Bastaría tener presente que la literatura de lengua castellana ha producido en América, con una inmensa cantidad de mestizos, una de las literaturas más originales y profundas de nuestro tiempo. Si la leyenda negra fuera una verdad absoluta, los descendientes de aquellos indígenas avasallados deberían mantener atávicos resentimientos contra España, y no sólo no es así, sino que dos de los más grandes poetas de la lengua castellana de todos los tiempos, mestizos, cantaron a España en poemas inmortales: Rubén Darío en Nicaragua y César Vallejo en Perú.

Esa leyenda siniestra fue comenzada por las naciones que querían suplantar al más poderoso imperio de la época, entre ellas Inglaterra, que no sólo cometió en el mundo entero atrocidades tan graves como las españolas, pero agravadas por su clásico racismo, que aún perdura, cometido hasta hoy por el imperio norteamericano; no únicamente contra los indios, sino, luego, contra los llamados despectivamente hispanos, y finalmente contra los italianos, en virtud de una doctrina según la cual Reagan es superior a Julio César, Virgilio, Horacio, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Galileo y tantos que hicieron por la cultura universal algo más que ese actor de tercera categoría. No, aquí no hubo esa inferioridad espiritual que es el racismo: desde Hernán Cortés, conquistador de México, cuya mujer fue indígena, hasta los que llegaron en aquella formidable empresa hasta el Río de la Plata se mezclaron con indios, y gracias al misterio genético tengo una hermosa nieta que sutilmente revela rasgos incaicos. Para no hablar de las notables creaciones del barroco ibérico en América Latina, que sutilmente difiere del de la metrópoli, de la misma manera que sucedió con nuestra lengua común: la ilustre lengua de Cervantes y Quevedo.

Vamos, todas las conquistas fueron crueles, sanguinarias e injustas, y bastaría leer aquel libro de un sacerdote belga en que narra los horrores, los castigos, las mutilaciones de manos y a veces hasta de manos y pies que sus burdos y viles compatriotas infligían a los negros que cometían un robo de algo que en el fondo les pertenecía. Y lo mismo podría repetirse con siniestra simetría con los alemanes, holandeses e ingleses. ¿Quiénes son ellos, qué virtudes tuvieron y hasta siguen teniendo, para haber forjado y seguir repitiendo la leyenda negra?

Es tina injusticia histórica olvidar los nombres que lucharon por los indígenas y por la conservación de sus valores espirituales, como fray Bernardino de Sahagún, la escuela de Salamanca con "derecho de gentes", y el nobilísimo dominico Bartolomé de las Casas, que defendió encarnizadamente a los indios y que, lejos de propiciar la trata de negros, como afirma una de las tantas falsedades de la leyenda, luchó por ellos en nombre de una religión que considera sagrada la condición humana. En fin, no se tiene presente que fueron hijos de españoles y hasta españoles que lucharon contra el absolutismo de su propia tierra los que insurgieron contra España, desde Bolívar en el norte hasta San Martín en el sur, nacido aquí, que combatió como coronel, heroicamente, contra la invasión napoleónica en la tierra de su padre, el capitán Juan de San Martín. Con razón, Fernández Retamar pone el caso de Martí, uno de los hombres más esclarecidos y nobles de nuestra independencia, orgulloso de sus padres españoles, que, al propio tiempo que defendía la legitimidad de una cultura nueva y propia, se declaraba heredero del Siglo de Oro hispánico. Para no referirnos a tanto mestizo ilustre, como Bernardino Rivadavia en mi país, con negros en su pasado y quizá hasta con indios, y a mi amigo Nicolás Guillén, el cubano que en un conmovedor poema se refiere a su abuelo español y a su abuelo africano, ejemplar síntesis de nuestro mestizaje.

Todo este asunto está vinculado al problema de la famosa "identidad de una nación", problema bizantino por excelencia. Se habla mucho de "recobrar nuestra identidad americana". Pero ¿cuál y cómo? Al decir ya nuestra, gente como yo, que se considera entrañablemente argentino, quedaría eliminado porque mis padres fueron europeos, como la mayor parte de los miembros de nuestra nación. ¿Cuál identidad, pues? ¿La de los indios nómades y guerreros que recorrían nuestras inmensas llanuras casi planetarias, donde ni siquiera hubo antiguas civilizaciones como la de los incas, mayas o aztecas? Una tierra que se ha hecho con el hibridaje de españoles, indios, italianos, vascos, franceses, eslavos, judíos, sirios, libaneses, japoneses y ahora con chinos y coreanos, ¿Y qué idioma reivindicar? Es curioso que buena parte de los que se proponen esta recuperación de nuestra identidad hablan en buena y longeva lengua de Castilla, y no en lenguas indígenas. Paradójica forma de reivindicar lo autóctono.

Y aun dejando de lado las inmigraciones que hemos tenido en este siglo, quedarían, como bien escribe Uslar Pietri, tres protagonistas: los ibéricos, los indios y los africanos, pero sin duda sería la cultura Ibérica la dominante, desde el momento en que esas tres sangres entraron en esos complejísimos procesos de la fusión y el mestizaje, dejando de ser lo que habían sido, en usos y costumbres, religión, alimentos e idioma, produciendo un nuevo hecho cultural originalísimo. No como en la América anglosajona o en el coloniaje europeo de Europa y Asia, donde hubo simple y despreciativo trasplante.

Hablé antes de bizantinismo, porque estos falsos dilemas nos traen a la memoria los célebres sorites, en que se preguntaba cuántos granos de trigo hacen un montón. Falsos problemas que se agravan cuando se pone en juego a seres humanos y no a simples granos de trigo, porque nada que se refiera a los hombres es esencialmente puro, todo es invariablemente mezclado, complejo e impuro. Pues sólo en el reino platónico de los objetos ideales existe la pureza, ya sea la de un triángulo rectángulo o la de un logaritmo. Si retrocedemos en el tiempo, en cualquier parte del planeta, no sabríamos donde detenernos en la búsqueda de esa ilusoria “identidad”.

Pensemos en los propios españoles, que ahora son el centro de esa polémica: no sería, sin duda, en los reinos visigóticos, ya que no se habla en la Península una lengua germánica; habría que retroceder, entonces, hasta el dominio de Roma que produjo una cultura tan entrañable que se sigue hablando y escribiendo un idioma derivado del latín, no del ciceroniano, claro, sino del de la soldadesca, porque ni en esto se encuentra jamás algo elevado.

Pero ¿por qué detenerse en lo románico? Los puristas querrían entonces descender hasta los íberos, misterioso pueblo cuya lengua ignoramos pero que, al parecer, algo tenía que ver con los africanos y, quizá, hasta con el vascuence, pero que en todo caso invalidarían automáticamente el derecho a la "verdadera" identidad hispánica en que surgieron y vivieron después dominaciones tan profundas y viscerales que pudieron producir un gran escritor latino como Séneca. Y todo se complica aún más si reflexionamos en los reinos moros de Al Andalus, donde quizá se dio el más grande y emocionante ejemplo de convivencia de árabes, judíos y cristianos.

En la catedral de Sevilla está el sepulcro de Fernando el Santo, llamado el "gran señor de la convivencia", y la inscripción, a cada lado, en latín, árabe, hebreo y español, que le enaltece.

España estaba empapada de sangre judía a partir de la Inquisición, que también la derramó en la entera Europa cristiana. Ese tenebroso período, sin embargo, debe hacernos olvidar que en aquella tierra ibérica, en épocas más tolerantes, el pueblo hebreo había alcanzado tan grande respeto que su sangre se mezcló hasta con la sangre real. Y que un filólogo de la talla de Menéndez Pelayo escribió: "El primer poeta castellano conocido es probablemente el excelso poeta hebreo Yehuda Halevi, de quien consta que versificó no solamente en su lengua, sino en árabe y en la lengua vulgar de los cristianos".

Este hombre, que nació hacia 1087, fue considerado el más grande poeta lírico del judaísmo, pero, en cuanto a su modalidad, tan característicamente castellano como su amigo Moisés Ibn Ezra, andaluz.

Y aún hay algo más importante: el centro cultural morojudaico, heredero de la gran cultura de Bagdad, tanto en Córdoba, "la novia de Andalucía", como en otras ciudades del mismo reino, desarrolló el puente entre la cultura helénica, que los musulmanes habían recogido en el Asia Menor y en Alejandría, y la Europa bárbara, tarea en la que no se debe tampoco olvidar la Escuela de traductores de Toledo, fundada en el siglo XII. Avicebrón, nacido en Málaga en 1020, conocedor de la filosofía platónica, influyó sobre san Buenaventura y la orden de los franciscanos, que polemizaron con Alberto Magno y Santo Tomás. Y en cuanto al gran filósofo judío Maimónides, nacido en Córdoba en 1135, influido por el neoplatonismo, recibió la doctrina aristotélica a través del mayor de los pensadores árabes, Averroes. Y ambos crearon el puente entre la filosofía griega y la Europa de los bárbaros, hasta culminar en Bacon, santo Tomás, Descartes, Spinoza y Kant. ¡Vaya identidad cultural!

Y ya que todo esto comenzó con el problema de la identidad hispanoamericana, no será ocioso recordar que matemáticos, geógrafos y astrónomos provenientes de aquella época trascendente de la cultura árabe -judaica hicieron posible el viaje de Cristóbal Colón, casi seguramente judío. Como tres de los poetas más excelsos de nuestra lengua: fray Luis de León, san Juan de la Cruz y santa Teresa.

Hechos parecidos podrían enunciarse de diferentes regiones europeas, donde el degüello, la peste, la violación y la tortura fueron inevitables, ya que la condición del hombre es así, capaz de los mayores portentos y de las más atroces ferocidades, como con otras palabras lo dijo Pascal. Aceptemos, pues, la historia como es, siempre sucia y entreverada, y no corramos detrás de presuntas identidades. Ni los olímpicos dioses helénicos, que aparecen como arquetipos de la identidad griega, eran impolutos: estaban contaminados de deidades egipcias y asiáticas.

Por otra parte, la historia está hecha de falacias, sofismas y olvidos. Yo mismo, sin ir más lejos, no recuerdo quién era el preso que en la aciaga Torre de Londres, esperando su acostumbrada decapitación, dedicaba su menguante existencia a escribir la historia de Inglaterra, cuando, a través de los criados que le traían su bazofia cotidiana, le llegaron noticias de una gran pelea que había habido al pie de su prisión, informaciones tan confusas y contradictorias que dejó de escribir la historia de su país, ya que ni siquiera, caviló, era capaz de saber a ciencia cierta qué diablos había pasado ahí abajo.
Armesto
 


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